En medio de una prolongada y extrema sequía por la escasez de nevadas, que va camino a transformarse en "la nueva normalidad" según todos los pronósticos, están surgiendo, desde distintos ámbitos, iniciativas para mitigar los efectos de la crisis hídrica y las dificultades que conlleva. Por ejemplo, el Instituto del Agua, dependiente de la Universidad Católica de Cuyo, está avanzando en una propuesta para ser presentada al gobierno provincial, que consiste en establecer una tarifa unificada a los regantes para el uso del agua superficial en conjunto con el agua subterránea. Según explican en el instituto, de esa manera se podría contribuir al uso racional del acuífero subterráneo.

El estudio aún está en borradores, pero ha recibido un guiño del gobierno para avanzar. Está claro que la propuesta dará que hablar, ya que implica un cambio cultural grande el que los productores paguen por el volumen de agua que realmente usen para regar según su cultivo y suelo, en lugar de afrontar un canon anual de derecho de riego cuyo valor aparentemente ha quedado desactualizado para un recurso que cada vez se vuelve más preciado. Además, al implementar una tarifa unificada, los productores privados que tengan pozos de agua en las cabeceras de los canales podrían sumar volumen subterráneo al agua superficial, y el gobierno hacerse cargo de los costos de bombeo.

"El objetivo principal para enfrentar la sequía es la entrega de agua por demanda, para lo cual resultaría en el futuro próximo muy importante medir el agua por metro cúbico entregado, independientemente de dónde provenga, superficial o subterránea", dijo Luis Jiménez, a cargo del proyecto. En el instituto consideran que actualmente el agua de riego no se está cobrando como corresponde. Piensan que la actual legislación -que contempla un canon por derecho a utilizarla- y cultura de riego son consecuencia de una "abundancia" de agua que ha existido en los últimos 100 años en la provincia, pero ante el avance de la crisis hídrica ha llegado el momento de evaluar "el verdadero costo público del agua de riego y los impactos económicos y sociales que se obtienen por su utilización".

La propuesta de unificar la tarifa de agua de pozo y de la superficial surge de haber hecho un cálculo de cuánto cuesta el metro cúbico (m3) de agua distribuida por la Dirección de Hidráulica y cuánto cuesta la del agua extraída de un pozo estándar. Al comparar los dos valores surgió un precio parecido, levemente superior el del agua superficial. Por lo tanto se podría avanzar hacia una tarifa unificada. Desde el Instituto aclaran que los valores son "estimativos" porque principalmente para los correspondientes a Hidráulica no se cuenta con el último presupuesto oficial de la repartición. La simulación usada en el borrador indica que actualmente, para regar una hectárea de vid por año hacen falta 10.000 m3 para lo cual el productor paga un canon anual que ronda los $1.300. Pero si se calculara el costo real del gobierno para proporcionar al regante un metro cúbico este sería de $0,62, estimando un gasto de 500 millones al año para obtener 800 hm3. De ese modo, el productor que use 10.000 m3 debería pagar $6.200 por hectárea al año. Teniendo en cuenta que por el rendimiento de esa hectárea el ingreso bruto al productor ronda los $300 mil (con el kilo de uva a $20), se infiere que el impacto del costo del agua sería del 2,06%. Del mismo modo, en el instituto estiman que una perforación promedio, a 300 metros de profundidad, incluyendo la energía para el bombeo, tiene un costo de $0,43 por metro cúbico, alcanzaría los $4.300 por año y por cada hectárea. Es decir, el 2% del rendimiento obtenido de $300 mil. La propuesta preliminar es que el agua subterránea que se tenga que agregar a la red de riego desde perforaciones privadas aledañas al sistema de distribución, se pueda considerar de igual manera que la de origen superficial y ambas tengan el mismo valor económico por m3. La propuesta es que los regantes que aporten su pozo al sistema de distribución no paguen el costo de bombeo sino que reciban un crédito desde Hidráulica para compensar el valor correspondiente a los m3 consumidos desde la red de distribución. En cambio, los regantes que posean derecho de agua y sólo usen el agua de pozo propio sólo deberían pagar el canon fijo por derecho de uso y hacerse cargo del costo de bombeo de su perforación.

  • ASPECTOS CENTRALES

Por volumen

En el instituto consideran conveniente incorporar el concepto de valorizar el agua de riego por m3 ya que introduce un criterio de medir volumétricamente el agua entregada por el sistema público.

Insumo crítico

El fin es generar un nuevo paradigma ecológico en un escenario desértico donde el agua como insumo crítico sea considerado valioso y que hay que cuidarlo y explotarlo racionalmente.

Razonable

Al comparar los valores de costo del agua de ambas fuentes, creen razonable desde el punto de vista ambiental evolucionar hacia un nuevo sistema de administración del agua de riego unificado.

  • Composición de la tarifa

Las autoridades del Instituto del Agua piensan que si el Estado decidiera unificar ambas fuentes de provisión de agua, la de pozo y la que trae el río, se podría establecer un sistema tarifario unificado incorporando el canon dentro de la estructura tarifaria y agregando los valores correspondientes al costo de distribución del agua superficial y al de extracción de agua subterránea.

De esa forma, el esquema tarifario tendría como "Costos fijos" a los recursos de administración del Departamento de Hidráulica tales como amortización anual de obras de mantenimiento del sistema de distribución, expresados según el porcentaje del volumen anual de agua distribuido solamente en el riego agrícola. Y como "Costos variables", o gastos de las Juntas de Riego, estaría el gasto de consumo de energía eléctrica de los pozos de agua integrados en el sistema unificado.