En las caras de los vendedores ambulantes se vieron sonrisas ayer, en la jornada previa al Día del Niño. Es que, a pesar de que la ordenanza que regula su actividad está estipulado que deben deambular con la mercadería a cuestas, extraordinariamente los dejaron pararse en las veredas del centro. De todos modos, los inspectores de la Municipalidad de la Capital no les permitieron desplegar sus mantas para distribuir la mercadería. Así, los juguetes permanecieron en bolsas y los vendedores tuvieron que sostener en sus manos lo que ofrecían.
Los ambulantes pudieron vender, pero no en el piso
El objetivo fue que no sucediera lo que pasó en la jornada anterior al último Día del Padre, cuando los ambulantes cortaron la calle Tucumán, entre Laprida y Libertador, y vendieron allí, lo que despertó las quejas de los comerciantes de la zona. Por eso, ayer, los inspectores salieron temprano y acompañados por oficiales de la Policía, no permitieron que nadie extendiera las mantas con mercadería en el piso. Sin embargo, los 67 vendedores que tienen permiso para trabajar en el centro pudieron quedarse parados con su mercadería en la línea de arbolado de la vereda, distribuidos de a 6 por cuadra.
Según comentó Rogelio Cerdera, director de Inspecciones Municipales, a lo largo de la mañana sólo tuvieron que decomisar la mercadería de 2 vendedores que no cumplieron con la condición.