Para Víctor Reina (61), casado, con dos hijas y un puñado de nietos, transformar una botella de vidrio en una verdadera obra de arte es cosa de todos los días y no sólo es un entretenimiento sino que se transformó en su trabajo y la única entrada económica que tiene.

Su motivación y ganas fueron cimentadas por un apoyo económico que recibió a mediados del año pasado por parte del Ministerio de Desarrollo Humano de la provincia que le sirvió para comprar varias de las herramientas que no tenía para montar su ‘’empresita’’ -así la llama- VIC Vidrios, con la que además le permite tener el Monotributo Social y gozar de los beneficios de salud y cobertura.

Claro que sólo recibió 1.500 pesos, pero como él mismo dice les ‘’sacó el jugo’’. En su taller de Concepción, Víctor recibe botellas usadas, que las compra o se las regalan ‘’los bolicheros amigos’’ y las trabaja con mucha paciencia.

‘’La clave es ponerle cariño a las cosas que uno hace, digamos que es el valor agregado que uno le da al producto y que se diferencia de lo que se compra en un negocio cualquiera del Centro. Cuando no tenía las herramientas nuevas que compré con la plata del Gobierno, lo mismo le ponía cariño, pero digamos que las hacía a lo bruto y quedaban más o menos’’, dijo.

Y agregó, ‘’compro las botellas en la chacarita o me las traen los amigos. Las corto, las pulo y creo cada bellezas. Hago copas, copones, floreros, etc.’’. Si bien no tiene un local ‘’pintón’’ -asegura- vende sus creaciones en su taller -calle Colombia al 390 (o), en el Barrio San Martín- o en el stand que posee en la Feria de las Pulgas.

‘’Para mí esto es mucho más que un trabajo. A esta edad que uno tiene, uno le da un valor grande a sentirse útil. Vivo de esto, mal o bien me sirve para salir adelante y estar entretenido’’.