Hay malestar en el sector viñatero porque dicen que cuando ya se ha terminado de cosechar las bodegas no están cumpliendo lo que se había pactado y que ahora les ofrecen unos centavos menos por kilo que fue a parar a los lagares. Hablan de operaciones que se habían acordado a razón de $4,20 por kilo y ahora les quieren pagar $4, en el caso de las uvas comunes. A esto se suma que buscan extender los plazos de pago, por ejemplo de 4 a 6 meses.

Fuentes del sector culpan de esta situación a que algunos bodegueros quieren aprovecharse de los críticos momentos que se viven por estos días con la escalada del dólar y a que quieren especular con la mayor cosecha que se ha registrado este año, con respecto al 2017 (ver aparte).

"Hay algunos que quieren pagar menos y a más plazo", dijo el titular de la Federación de Viñateros, Eduardo Garcés, aunque no quiso dar nombres, y dijo que se debe a que este año hubo una mayor cosecha.

Por las uvas mezcla, criolla y cereza en el mercado se está abonando $4, mientras que por las Syrah las operaciones rondan entre los 8 y 10 pesos y entre $14 a $16 por las Malbec.

"Parece que se trata de una cuestión de oferta y demanda y ahora que hay más uva quieren pagar menos", dijo el productor.

 


El problema que existe en la actividad vitivinícola es que en la práctica las operaciones se pactan de palabra entre el viñatero y el bodeguero, pero no hay ningún contrato que respalde la transacción. Y una vez finalizada la vendimia y de acuerdo a los kilos cosechados se hace la liquidación, estableciéndose un precio y plazos de pago. Además, los establecimientos vitivinícolas también adelantan recursos para la cosecha y acarreo. La necesidad de que se firmen contratos es un reclamo permanente del sector viñatero.

Desde el ámbito de los bodegueros trasladistas y como presidente de la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar), que también representa al sector, Ángel Leotta sostuvo que "se está hablando de que hay reliquidaciones, pero tiene que primar la buena fe, la cordialidad y el entendimiento". Y agregó que "hay que respetar los precios porque de nada sirve que se beneficie una parte y se perjudique a otra".

El año pasado se llegaron a pagar $3 en promedio por las uvas comunes y este año se esperaban $4,50

Juan José Ramos, de la Asociación de Viñateros Independientes, dijo que "los rumores están dando vuelta pero en mi caso particular no he tenido ese problema y lo que sí se esperaba era que se pagara más por el kilo de uva".

Al comienzo de la vendimia el gobernador Sergio Uñac incluso dijo que se esperaba un precio de $4,50 para esta cosecha, frente a los $3 que se habían abonado en la vendimia anterior.

Pablo Martín, del área vitícola de la Cámara de Producción de Pocito, dijo que "en mi caso siempre las bodegas han cumplido lo acordado".

El titular de la Cámara de Productores Vitícolas, José Molina, sostuvo que "esta situación es producto del error en la metodología de estimación de la cosecha del INV y el resultado de la importación de vinos del año pasado".

Desde el sector oficial, el ministro de la Producción, Andrés Díaz Cano, dijo que "los créditos para cosecha y acarreo que otorga el Gobierno son para que pueda elegir a qué bodega llevar sus uvas".

 

 

 

>> Un repunte en los parrales 

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 Aunque todavía no están los números finales, ya se anticipa que esta cosecha será casi un 28% superior a la pasada porque se pasó de 554 millones de kilos de la vendimia del 2017 a más 708 millones de kilos de esta temporada.

Según una nota reciente del Suplemento Verde de este diario, la razón radica en que hubo abundante floración y cuaje en las cepas, en especial en la uvas comunes como Criolla, Cereza y Torrontés Sanjuanino. La mejora fue notable teniendo en cuenta también que no faltó el agua de riego y los productores mejoraron sus cultivos con buenas labores culturales.

Y con las lluvias de verano si bien pareció que la cosecha se complicaba por problemas de enfermedades de hongos, no hubo mayores inconvenientes salvo focos muy puntuales, que no produjeron mermas significativas. Otro factor que generó un elevado ingreso a bodega en San Juan fue el bajo precio de la uva para pasas, lo que provoco una avalancha de uva hacia los lagares para elaborar mostos.