La escalada de violencia en Medio Oriente volvió a sacudir al mercado energético mundial y llevó al petróleo a niveles que no registraba desde mayo. El barril de Brent, referencia internacional, llegó este martes hasta los US$111,75, mientras los operadores comenzaron a incorporar una mayor prima de riesgo ante los ataques contra embarcaciones y las amenazas sobre instalaciones energéticas de Arabia Saudita.
Alerta por el petróleo: superó los US$111 y crece el temor por una escalada en Medio Oriente
El Brent tocó su valor más alto en cinco meses ante nuevos ataques contra objetivos sauditas y embarcaciones. El mercado teme interrupciones en una de las regiones decisivas para el suministro mundial.
La tensión aumentó después de que los hutíes de Yemen, alineados con Irán, aseguraran haber atacado distintos objetivos sauditas, entre ellos una instalación de la petrolera estatal Aramco en Yanbu, el yacimiento de Shaybah y aeropuertos del país. Hasta el momento, las autoridades sauditas no confirmaron esos ataques y tampoco pudo verificarse de manera independiente si provocaron daños sobre la producción de crudo.
El temor del mercado, sin embargo, va más allá de esos episodios puntuales. Durante las últimas dos semanas se reportaron al menos 18 ataques contra embarcaciones, un escenario que incrementó la preocupación por las rutas marítimas utilizadas para transportar petróleo desde el Golfo. La posibilidad de que la violencia afecte instalaciones, terminales o el tránsito de buques es uno de los principales factores que están empujando nuevamente los precios hacia arriba.
El petróleo vuelve a quedar en el centro de la tensión
La reacción fue inmediata. El Brent alcanzó los US$111,75 por barril, su máximo en cinco meses, mientras el West Texas Intermediate (WTI) también registró fuertes movimientos y uno de sus contratos llegó a tocar los US$110. Los analistas consideran que una parte creciente de la cotización refleja justamente el riesgo geopolítico que los inversores asignan a una eventual interrupción del suministro.
La preocupación se concentra especialmente en Medio Oriente porque la región reúne a algunos de los mayores productores y exportadores de crudo del planeta. Arabia Saudita ocupa un lugar central dentro de ese esquema y cualquier amenaza sobre sus instalaciones petroleras genera rápidamente movimientos en las cotizaciones internacionales, incluso cuando todavía no existen daños confirmados sobre la capacidad de producción.
A esa preocupación se suma la situación del transporte marítimo. El estrecho de Ormuz continúa siendo uno de los puntos estratégicos del sistema energético mundial y la sucesión de incidentes contra buques volvió a poner bajo presión las rutas del Golfo. Datos citados por operadores del mercado muestran una marcada reducción reciente de los flujos de petróleo por la región, mientras aumentaron también los costos de los fletes y los seguros para los barcos que continúan operando allí.
Ataques y un conflicto que vuelve a escalar
El deterioro de la situación regional tuvo además un nuevo episodio sangriento en Yemen. Un ataque con misiles atribuido a los hutíes contra un centro de entrenamiento de fuerzas vinculadas al gobierno reconocido internacionalmente dejó 73 muertos, más de 200 heridos y al menos 14 desaparecidos, según el último balance disponible.
La violencia volvió a involucrar directamente a Arabia Saudita, que respalda a las fuerzas enfrentadas a los hutíes. Reino Unido anunció además el despliegue de aviones de combate y asesores militares para colaborar con la protección de ciudades e infraestructuras sauditas, otra señal de que la tensión regional sigue ampliándose.
Para el mercado petrolero, el escenario central pasa ahora por determinar si los ataques se mantienen contenidos o terminan afectando físicamente la producción y las exportaciones. Mientras el flujo de crudo continúe, parte de la prima de riesgo podría reducirse. Una interrupción significativa, en cambio, podría generar nuevas presiones sobre un barril que ya superó ampliamente los US$110.
La suba también pone presión sobre Argentina
El salto internacional tiene un impacto ambiguo para la economía argentina. Por un lado, un petróleo más caro mejora el valor de las exportaciones provenientes de Vaca Muerta y aumenta el potencial ingreso de divisas del sector energético. Pero, al mismo tiempo, incrementa la referencia internacional utilizada por las petroleras y puede ejercer presión sobre los costos internos de los combustibles.
Eso no significa que una suba del Brent se traslade automáticamente a las estaciones de servicio. La evolución de las naftas y el gasoil depende también del tipo de cambio, impuestos, márgenes de refinación y de la política comercial de las compañías. Sin embargo, mantener el barril por encima de los US$110 suma presión sobre una de las variables que las empresas siguen para definir sus precios.
La atención del mercado continuará puesta ahora sobre Arabia Saudita, el movimiento de los buques en el Golfo y cualquier nueva ofensiva contra infraestructura energética. Con el Brent nuevamente por encima de los US$111, cada episodio de la guerra vuelve a tener capacidad para mover en cuestión de horas una de las materias primas más importantes de la economía mundial.