El primer semestre del 2026 estuvo marcado por una estabilidad cambiaria que llevó a que los argentinos hablaran menos del dólar. Con cotizaciones sin movimientos abruptos y una mirada de estabilidad cambiaria, en las últimas semanas la divisa comenzó a registrar subas que volvieron a poner la moneda estadounidense en el centro de la escena.
Dólar y el segundo semestre: especialistas sanjuaninos prevén un mayor movimiento, pero descartan un salto abrupto
Durante las últimas semanas el dólar volvió a ser noticia a registrar subas que no se venían dando. Qué presionó la cotización y lo que se puede esperar en materia cambiaria.
De cara al semestre que viene, los especialistas en economía de San Juan Gustavo Ruiz Botella, Mariano Cáceres, Marianela Gayá y Luis Aveta analizaron cómo se encuentra el dólar y qué podía suceder durante los próximos seis meses, donde la liquidación del agro y la demanda de divisas podrían ejercer su presión sobre la balanza.
La calma del dólar del primer semestre
Para Ruiz Botella, la economía llega a esta etapa con fundamentos que permiten sostener cierta calma cambiaria. Durante el primer semestre se registró un importante superávit comercial impulsado por el crecimiento de las exportaciones agrícolas y el aumento de los envíos de petróleo, principalmente desde Vaca Muerta.
A ese escenario se suma, según indicó, un nivel de importaciones que no creció al ritmo esperado pese al dólar relativamente barato. La razón es la debilidad del mercado interno y la caída del consumo, que limitan la demanda de bienes importados. "Esto más o menos garantiza que vamos a tener una estabilidad cambiaria y una estabilidad en la entrada y salida de dólares", sostuvo.
Por su parte, Cáceres recordó que históricamente el primer semestre concentra la mayor oferta de dólares por la cosecha gruesa, lo que brinda cierta estabilidad en la divisa.
Segundo semestre dinámico, pero sin grandes modificaciones en la cotización del dólar
Ruiz Botella reconoció que en el segundo semestre ingresarán menos divisas que en los debido al fin de la cosecha. Sin embargo, consideró que el mercado ya descuenta esa situación. Como referencia, señaló que los contratos de dólar futuro se negocian en torno a los $1.600 para fin de año, una variación que seguiría por debajo de la inflación proyectada. "En términos reales el dólar seguiría apreciándose menos que la inflación. Vamos a tener un dólar calmo, no mucho más alto que el valor actual", afirmó.
Cáceres también puso en el centro del análisis la disminución de divisas por cosecha, lo que se traduce en mayores movimientos del tipo de cambio. Sin embargo, advirtió que este año existe además un componente adicional: el atraso cambiario.
Según explicó, el país se encuentra caro en dólares respecto de los niveles históricos, ya que la inflación avanzó con mayor velocidad que el tipo de cambio. En ese contexto, consideró que sería razonable una corrección moderada. "El tipo de cambio debería moverse un poco y acomodarse. Incluso sería conveniente para llegar al año electoral sin un atraso tan importante", analizó.
No obstante, aclaró que la magnitud de ese ajuste dependerá de la coyuntura local y también del escenario internacional, especialmente de la evolución de las tasas de interés en Estados Unidos.
Por su parte, Gayá anticipó una segunda mitad del año marcada por una mayor volatilidad. Al final de la liquidación del agro suma la mayor demanda vinculada al turismo internacional.
A su entender, el principal interrogante pasará por la estrategia que adopte el Banco Central. El mercado observará si prioriza seguir acumulando reservas o si decide sostener la estabilidad cambiaria resignando parte de esas compras.
Las recientes que tuvo el dólar si bien generaron alguna inquietud, no fue mayor en comparación a otros años. Así lo destaco el especialista Aveta, remarcando que el acumulado de suba no llega al 10%, e incluso se encuentra por debajo de los índices inflacionarios del 2026.
En su análisis, parte de la reciente demanda de divisas provino de grandes inversores y empresas que abandonaron colocaciones en pesos debido a la baja de las tasas de interés. Sin embargo, consideró que esa presión difícilmente se profundice. También remarcó que el mayor impulso de compra por parte de las familias ya habría pasado con el cobro del aguinaldo y el pago de las vacaciones de invierno. "Tampoco creo que suba mucho más", resumió.
Un consenso con matices, lo que se espera para los próximos meses
Aunque difieren sobre la intensidad del movimiento que podría registrar el dólar, los cuatro especialistas coinciden en un punto central: el segundo semestre tendrá un comportamiento menos estable que el primero por cuestiones estacionales y por la menor oferta de divisas.
Sin embargo, ninguno proyecta un salto brusco del tipo de cambio. La fortaleza del frente externo, la debilidad del consumo interno y la escasez de pesos disponibles para dolarizar carteras aparecen como factores que, al menos por ahora, seguirían actuando como un freno frente a una eventual escalada cambiaria.