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ECONOMÍA

El riesgo financiero se ubica en nivel "elevado" y ya son más de 57.000 las empresas en mora

Un informe privado advierte que la estabilización macroeconómica no logra traccionar una recuperación generalizada. Con la actividad industrial en caída y más de 57.000 firmas en mora, el riesgo financiero se ubica en nivel "elevado".

Por Redacción Diario de Cuyo 19 de septiembre de 2026 - 17:31

La estabilización de algunas variables macroeconómicas todavía no logra traducirse en una mejora generalizada de las condiciones operativas para el sector empresario. De acuerdo con el último informe del Sistema de Evaluación de Riesgo Financiero (Índice SERF) de Fidelitas, el indicador se ubicó en agosto en 38,3 puntos, lo que marca una caída frente a los 45,2 puntos de julio y posiciona al escenario actual en zona de "Riesgo Elevado".

La combinación de una actividad industrial contractiva, severas dificultades en el frente crediticio y un marcado incremento de la morosidad configura un panorama complejo donde el principal desafío corporativo ya no pasa únicamente por vender, sino por cobrar, preservar la liquidez y administrar minuciosamente el riesgo comercial.

La industria profundiza su retroceso

El deterioro del escenario productivo encuentra uno de sus principales motores en la caída de la actividad manufacturera. Durante julio, la producción de la industria se contrajo un 4,9% interanual, acumulando una baja de 2,6% en los primeros siete meses de 2026. Al descontar los factores estacionales, el retroceso mensual respecto de junio fue del 5,0%.

El impacto exhibe un alcance generalizado, afectando a 12 de las 16 divisiones manufactureras. Las mermas más pronunciadas se concentraron en los segmentos de bienes durables y de capital, variables clave para medir las expectativas de inversión:

Maquinaria y equipo: Se contrajo un 26,7%, traccionado por un desplome del 46,6% en maquinaria agropecuaria (tractores, cosechadoras y pulverizadoras) y una baja de 20,9% en aparatos de uso doméstico.

Otros equipos, instrumentos y electrónica: Retrocedieron un 31,4%, con un derrumbe del 49,8% en electrónica de consumo y del 25% en equipos eléctricos.

Textil y calzado: Las prendas de vestir, el cuero y el calzado sufrieron una caída global del 15,9%, destacándose la merma del 25% en la fabricación de calzado.

En la vereda opuesta, apenas cuatro divisiones lograron números positivos: refinación de petróleo (8,1%), madera y papel (7,1%), metálicas básicas (1,6%) y otro equipo de transporte (2,6%), este último impulsado fundamentalmente por la producción de motocicletas.

Morosidad en alza y tensión en la cadena de pagos

La contracción de la actividad tiene su correlato directo en el mercado de crédito y en el cumplimiento de las obligaciones comerciales. Actualmente, el sistema registra 57.045 empresas en situación irregular, cifra que representa casi el 12% del universo de aproximadamente 480.000 compañías activas en el país y refleja un salto interanual del 56,5%. Solamente entre enero y junio de este año, el incremento de firmas en mora fue del 18,7%.

El desglose sectorial muestra que los rubros de Servicios y Comercio concentran el 71,9% de la morosidad empresaria total, registrando los mayores aumentos interanuales en Comercio (78%), Manufactura (76,3%) y el sector Agropecuario (65,6%).

A este panorama se acopla la persistencia de un elevado volumen de cheques rechazados, que se mantiene en torno a las 80.000 unidades mensuales. De hecho, en los primeros ocho meses de 2026 ya se acumuló una cantidad de rechazos equiparable al total registrado durante los doce meses de 2025.

Esta tensión sobre las cuentas corporativas impacta de lleno en la cadena de pagos. Las demoras de una contraparte se trasladan rápidamente a los proveedores, multiplicando el riesgo sistémico. Desde Fidelitas advierten que la selección de socios comerciales e industriales exige hoy un análisis riguroso que trascienda la calidad del producto o servicio, priorizando la solidez financiera para evitar importar problemas a la propia estructura productiva.

El dilema del costo financiero: cuando vender más no alcanza

El informe pone de relieve que el costo del dinero continúa constituyendo una barrera para la recuperación. En agosto, la brecha entre las tasas efectivas anuales de los préstamos personales (88,86%) y el rendimiento de los depósitos (23,40%) se amplió hasta los 65,46 puntos porcentuales.

Para las compañías, este encarecimiento golpea de manera directa sobre el capital de trabajo. Ante plazos de cobranza estirados, las empresas se ven obligadas a financiar durante más tiempo el stock de mercadería, los salarios y las cargas fiscales. Si los márgenes comerciales no logran absorber ese costo financiero, un incremento en el volumen de ventas puede terminar deteriorando la posición neta de caja, transformando la facturación en un capital inmovilizado en cuentas por cobrar.

Si bien la desaceleración inflacionaria —que marcó un 1,7% en agosto— y el desempeño favorable del comercio exterior operan como contrapesos, todavía resultan insuficientes para contrarrestar la debilidad del mercado interno y las restricciones del crédito.

Con un Índice SERF instalado en la categoría de "Riesgo Elevado", el análisis sectorial descarta saltos expansivos en el corto plazo. A los problemas de mora y tasas reales se le suma, además, una creciente detección de deudas previsionales impagas y mayores sanciones por parte del BCRA y la UIF, consolidando un escenario donde la prioridad absoluta del empresariado es blindar la liquidez y minimizar la exposición al riesgo.

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