El mercado laboral argentino atraviesa una nueva etapa de transformación. En el último año, 116.866 personas dejaron de tener un trabajo registrado, según los últimos datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), correspondientes a junio. La caída se concentró principalmente en el empleo asalariado, mientras que otras modalidades de trabajo formal mostraron un crecimiento.
En un año se perdieron casi 117.000 empleos registrados y creció el número de monotributistas
Los datos oficiales muestran una caída del empleo formal, principalmente en la industria y la construcción. En paralelo, aumentaron los monotributistas y los trabajadores de casas particulares.
En junio se contabilizaron 12.773.395 trabajadores registrados, unos 15.583 menos que en mayo en la serie desestacionalizada, lo que representa una baja del 0,1%. Si la comparación se realiza con junio de 2025, el retroceso alcanza al 0,9%.
El deterioro se explica principalmente por el comportamiento del empleo asalariado privado, que acumuló 13 meses consecutivos de caída. En junio se perdieron 6.261 puestos respecto del mes anterior y unos 121.000 en términos interanuales, una baja del 1,9%.
El empleo público también registró una reducción. Según las cifras oficiales, hubo 5.127 puestos menos que en mayo y una caída de 30.059 empleos en un año, equivalente al 0,9%. La disminución se encuentra en línea con la política de reducción del gasto y del tamaño del Estado impulsada por el Gobierno nacional.
La industria y la construcción, entre los sectores más golpeados
La evolución del empleo no fue igual en todas las actividades. La mayor pérdida durante el último año se produjo en sectores vinculados con la actividad productiva y el consumo. La industria manufacturera cayó 4,5%, mientras que comercio y reparaciones retrocedió 3,1%.
También registraron bajas la intermediación financiera (-4,1%), la explotación de minas y canteras (-2,6%) y el sector de transporte, almacenamiento y comunicaciones (-2%).
El escenario contrasta con algunas actividades que lograron incrementar su cantidad de trabajadores. La agricultura, ganadería, caza y silvicultura creció 1%, mientras que pesca avanzó 0,3%. También tuvieron variaciones positivas el suministro de electricidad, gas y agua y los servicios comunitarios, sociales y personales.
Más monotributistas y trabajadores de casas particulares
Uno de los datos que aparece como contracara de la caída del empleo asalariado es el crecimiento de otras categorías de trabajadores registrados. En junio había 2.206.800 monotributistas, unos 4.400 más que en mayo y alrededor de 42.000 más que un año atrás, lo que representa un incremento interanual del 1,9%.
El monotributo social también mostró una leve expansión. La cantidad de trabajadores pasó de 226.500 a 227.300 personas, mientras que el registro de trabajadores de casas particulares incorporó unos 3.500 integrantes y llegó a 442.900, con una suba interanual del 0,8%.
El cambio refleja una de las principales características de la actual transformación del mercado laboral: mientras disminuyen los puestos asalariados, crecen algunas modalidades de trabajo independiente o de menor estructura empresarial.
Desde la Secretaría de Trabajo señalaron que el empleo asalariado formal privado mantiene una tendencia descendente desde septiembre de 2023. Tras una fuerte caída durante el primer trimestre de 2024 y una posterior estabilización, hubo una recuperación moderada hacia fines de ese año. Sin embargo, a partir de junio de 2025 volvió a registrarse una trayectoria descendente.
El panorama hacia los próximos meses dependerá de la recuperación de la actividad económica y, particularmente, de sectores como industria, comercio y construcción, que concentran buena parte de los puestos de trabajo que se perdieron durante el último año.