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INFLACIÓN

La inflación de agosto podría dar una sorpresa: las consultoras ya bajaron sus pronósticos

Los privados estiman que el IPC se ubicará entre 1,6% y 1,9%, por debajo del 2,1% de julio. Alimentos y bebidas aparecen como la clave de la desaceleración.

Por Redacción Diario de Cuyo 24 de agosto de 2026 - 16:23

La inflación de agosto podría marcar una fuerte desaceleración y volver a niveles que no se registraban desde mediados de 2025. En los últimos días, las principales consultoras privadas recortaron sus proyecciones y ahora estiman que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) se ubicará entre 1,6% y 1,9%, impulsado principalmente por un menor avance de alimentos y bebidas y una menor presión de los precios estacionales.

El dato cobra relevancia después de que la inflación de julio alcanzara el 2,1%, en un mes atravesado por las vacaciones de invierno y aumentos en rubros como recreación, cultura, restaurantes y hoteles. Si las estimaciones privadas se cumplen, el índice podría reducirse hasta medio punto porcentual respecto del mes anterior.

Uno de los relevamientos que mostró una baja más marcada fue el de Eco Go. La consultora registró una variación de apenas 0,3% en alimentos durante la segunda semana de agosto y, a partir de ese comportamiento, proyectó una inflación general del 1,6% para el mes.

El comportamiento de los alimentos resulta determinante debido al peso que tienen dentro de la canasta que se utiliza para medir el IPC. El menor ritmo de aumentos registrado durante agosto permitió que las consultoras revisaran a la baja sus pronósticos iniciales.

Alimentos, la clave detrás de la baja

La consultora Analytica también detectó una moderación en el ritmo de los precios. Durante la tercera semana de agosto, registró una suba del 0,5% en alimentos y bebidas, mientras que el promedio de las últimas cuatro semanas se ubicó en 1,7%.

Dentro de ese segmento hubo comportamientos diferentes. Las verduras acumularon un incremento del 4,8% en cuatro semanas y el rubro pan y cereales avanzó 2,2%. En cambio, las frutas registraron una suba del 0,9%, mientras que carnes y derivados aumentaron apenas 0,7%.

La estimación más elevada entre las consultoras privadas corresponde a EconViews, que mantiene una proyección del 1,9% para agosto, aunque admite que podría ubicarse una décima por debajo.

El economista Alejandro Giacoia, de esa consultora, explicó que su relevamiento de alimentos arroja una suba cercana al 2% en las últimas cuatro semanas y consideró que ese comportamiento limita la posibilidad de una inflación mucho más baja. Al mismo tiempo, señaló que algunos precios estacionales que habían aumentado con fuerza en julio podrían moderarse durante agosto, especialmente los vinculados al turismo.

De esta manera, el mercado comenzó a instalar un escenario en el que la inflación podría bajar desde el 2,1% de julio hasta un rango de entre 1,6% y 1,9%.

Qué espera el Gobierno para la inflación

El Gobierno también mantiene una mirada optimista sobre la evolución de los precios. El presidente del Banco Central, Santiago Bausili, aseguró que los indicadores de alta frecuencia que siguen los analistas anticipan una inflación inferior a la de julio y posiblemente también a la registrada en junio.

“Seguimos viendo una reducción de la inflación”, sostuvo Bausili durante el FIEL Premium Meeting, donde destacó que julio estuvo condicionado por factores transitorios.

El funcionario también vinculó la moderación de los precios con la desaparición de algunas presiones que se habían registrado durante el primer trimestre del año. En ese sentido, remarcó que la inflación de abril, mayo y junio mostró una reducción respecto del período comprendido entre octubre y marzo.

Las expectativas relevadas por el mercado apuntan, además, a una inflación anual cercana al 30% para 2026 y del 20% para 2027.

Desde el Gobierno también sostienen una explicación política sobre parte de la aceleración inflacionaria registrada durante el último año. Según esa interpretación, el escenario posterior a la victoria de La Libertad Avanza en las elecciones de la Ciudad de Buenos Aires generó un deterioro en la demanda de dinero y un aumento de la cobertura cambiaria y de tasas, factores que terminaron trasladándose a los precios.

El dato mayorista que anticipa una posible baja

Otro dato que alimenta las expectativas de una desaceleración es el comportamiento de la inflación mayorista. El Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) registró en julio una suba de apenas 0,8%, un resultado que fue celebrado por el presidente Javier Milei.

El dato fue interpretado por el Gobierno como una señal favorable para la evolución futura de la inflación minorista, aunque existe una diferencia importante entre ambos indicadores: el IPIM no contempla los servicios, por lo que no permite anticipar de manera directa el comportamiento del IPC.

Con los datos privados sobre la mesa, agosto podría convertirse en un mes clave para la estrategia económica del Gobierno. Si finalmente el IPC se ubica entre 1,6% y 1,9%, marcaría una baja significativa respecto de julio y devolvería la inflación a niveles similares a los registrados a mediados de 2025.

La última palabra la tendrá el dato oficial del IPC, cuya publicación permitirá confirmar si la desaceleración anticipada por las consultoras se transforma finalmente en una nueva señal de moderación de los precios.

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