Las inversiones mineras de proyectos de gran escala están empezando a llegar a San Juan. Hay cuatro RIGI aprobados y empezaron las licitaciones de algunas de las grandes obras de las futuras minas. Pero este crecimiento por sí solo no generará desarrollo sostenible, advirtió María Laura Tinelli, una referente en esta área.
Para una especialista, San Juan debe dejar la mirada de escasez para aprovechar la minería
María Laura Tinelli, referente de finanzas sostenibles, señaló que tanto la minería, el resto de los sectores económicos y el Estado tienen trabajo "urgente" que hacer para asegurar el crecimiento de la provincia.
La especialista, que cofundó la firma Acrux, que opera en América latina y Europa y conoce de cerca San Juan, habló en exclusiva con DIARIO DE CUYO durante una visita a la provincia, en la que tuvo un encuentro con actores económicos locales. Para ella, la provincia tiene una oportunidad que “nadie, ni Buenos Aires, tiene en el país, que es mantener una línea directa con los capitales de inversión”.
Pero para aprovechar esta ventaja, es necesario que haya un cambio de mentalidad de escasez y cambiarla por una de abundancia. También propone que se hagan acciones urgentes para darle espacio al crecimiento a largo plazo. Es que para Tinelli, todavía hay problemas que se deben superar y debe haber mayor involucramiento de los actores tanto públicos como privados, porque “la inversión por sí misma no hace nada si no se la encauza, es el vehículo y no el objetivo final”.
Su vínculo con San Juan no es nuevo, ha trabajado con la Agencia de Inversiones del Estado y hoy tiene vínculo con la empresa Vicuña, ya que Acrux ayudó a diseñar el programa Capital Semilla, entre otros trabajos. Esto le permite, dijo, conocer muchas de las ventajas y también de las faltas a nivel local para lograr el desarrollo sustentable.
Para María Laura, un riesgo es que la economía se desarrolle dependiente de un único commodity para la exportación, como fue el caso de Venezuela, lo que deja al resto de los sectores vulnerables. Por eso, dijo, el cambio de paradigma y el acercamiento entre diferentes sectores debe ser lo más pronto posible, para poder aprovechar una ventaja de inversiones que es limitada.
Qué implica pasar de mentalidad de escasez a la de abundancia
Uno de los puntos principales que planteó tiene que ver con que los actores dejen de pensar desde la escasez. Esto implica que los distintos integrantes de la sociedad ven una oportunidad en la minería que pasará rápido y para la que hay que ingresar “aunque sea pisando cabezas”.
En cambio, su propuesta tiene que ver con empezar a ver el actual proceso, vinculado especialmente con el cobre como un entorno de abundancia. “No desde un punto de vista del derrame que va a generar un proyecto minero, sino que la abundancia de lo que ya hay en San Juan, que tiene olivicultura, vitivinicultura o hasta turismo, que está muy subexplotado”, detalló.
La primera mirada provoca “competencia y falta de colaboración, porque cada uno piensa que no va a haber para todos”. Esto se traduce en decisiones más rápidas y no estratégicas, que no llevan a un desarrollo que genere cambios a largo plazo. “Lo que sucede es que una pyme se pone a pensar en qué necesita la minería y trata de hacer eso, pero no logra ser competitivo”, ejemplificó.
Esto también se traduce en otro problema que ve María Laura: la falta de una organización entre los privados, con una abundancia de cámaras que pierden legitimidad al ser tantas y que no pueden cumplir con su función de unir a, por ejemplo, proveedores para negociar con las empresas, el gobierno o agentes financieros.
También se genera un problema en cuanto a las capacidades que se generan por la falta de colaboración. Desde una mentalidad de la abundancia, podrían desarrollarse iniciativas en conjunto para invertir en ciencia y tecnología, en innovación o incluso infraestructura que se traslade a otros sectores económicos.
Y es justamente la diversidad productiva de San Juan uno de los fuertes que ve Tinelli, quien aseguró que hoy existen otros sectores motores del desarrollo. “Los productores de pasas, por dar un ejemplo, hoy son exportadores y tienen normas de calidad internacionales para poder salir a esos mercados, pueden crecer y pueden generar una cadena de valor a la que una proveedora puede prestar servicio”, señaló.
Además pensando en todos los sectores económicos que tienen potencial se puede lograr que avances, como la infraestructura, que va a requerir la minería lleguen también a movilizar estas cadenas productivas. Esto mismo se traduce en más mano de obra, en bienes y servicios que van a necesitar y hasta podrían ser destinos de inversiones conjuntas. A su vez, potenciar otros negocios le da sustentabilidad a la economía local, que no va a depender completamente de la producción minera.
Acuerdos necesarios y urgentes
Para María Laura existe un primer paso que deben dar todos los sectores sociales, económicos y públicos de la provincia: acordar entre ellos. Según dijo existe una falta de coordinación institucional y diálogo intersectorial, producto de la misma preocupación por la escasez, que genera fragmentación y no solo entre los proveedores mineros. Para eso es urgente “un marco ordenador y un liderazgo, que puede ser o no estatal, pero que tiene que tener al Estado como interlocutor”.
El objetivo común tiene que ser que los beneficios de la minería “permeen hacia toda la economía provincial y no queden acotados a pocas áreas”. Para la referente esto debe permitir que en el futuro los fondos que genera la industria puedan verse reflejados no solo en las localidades cercanas, sino en todo el territorio.
Aseguró que hay una ventaja local, que tiene que ver con que las pymes han entendido la importancia de adoptar los criterios y estándares mineros, certificando normas. Pero, dijo, sin una organización puede convertirse en “una sopa de letras que no reporta beneficio a todos”.
María Laura señaló que hay aspectos de trabajo que son urgente también sector a sector. En primer lugar dijo que los actores que hoy son parte de la minería, tanto empresas como proveedores que ya están trabajando en la cadena de valor, deben hacer “más que solo lo que les indica la ley”. Citó cluster de inversión y desarrollo sustentable que existen tanto en el exterior como en Argentina, que promueven iniciativas en conjunto, como investigación científica u otras y dijo que en conjunto es mejor porque “es más que la suma de las partes”.
El resto del sector empresarial local, incluyendo pymes y cámaras, deben superar la fragmentación y convertirse en interlocutores fuertes. Pero, en particular, dijo que deben abandonar la idea de que el capital llega de forma automática y empezar a generar oportunidades de crecimiento, tanto vinculadas a la minería como por fuera, con más formación y competitividad.
Además, dijo que los sectores tradicionales, como el agro, deben seguir apostando ala diversificación y a una integración transversal. También buscar cuáles son los potenciales subexplotados, como el turismo.
En cuanto al Estado, debe lograr ser un ordenador y crear una planificación estratégica para que el largo plazo sea positivo. También puso el foco en una inversión de las regalías y obras que si bien son intangibles, son centrales para el futuro. Dijo que deben priorizar los servicios básicos, como la educación, para que el crecimiento de la minería llegue a más personas.
A su vez, dijo que el sector público debe ser el enlace para que crezca la matriz productiva no minera. “Deben estar para otorgar asistencia técnica y líneas de crédito adaptadas a las necesidades, plazos y formas de trabajo del agro, la olivicultura y el turismo, para que puedan modernizarse”, dijo.