ver más
Entrevista exclusiva 

Ricardo Arriazu: "San Juan es uno de los ganadores del cambio que vive el país"

El economista dijo que por la minería el cambio en el perfil productivo nacional beneficia a la provincia pero que esta debe encargarse de planificar y “no descarrilar”.

Por Carolina Putelli 13 de junio de 2026 - 08:19

Ricardo Arriazu, uno de los referentes del presidente Javier Milei, habló en exclusiva con DIARIO DE CUYO, a pesar de que desde hace tiempo decidió no dar entrevistas. En el diálogo, el prestigioso economista dijo que Argentina vive un proceso de cambio productivo donde hay ganadores y perdedores, y que San Juan está en el grupo de los primeros.

Aún así, alertó que hay riesgos latentes, tanto por parte de la política pendular que caracteriza al país, como en la forma en la que San Juan gestionará el crecimiento. Es que para Arriazu habrá costos que se pagarán dentro de la provincia, como el encarecimiento de parte de la economía, que hay que prevenir.

También alertó que es necesario un plan para que el desarrollo sea beneficioso no solo para las generaciones actuales, sino también para el futuro. Le pidió a la provincia “no descarrilar” y volverse más competitiva.

¿Qué impacto tiene la minería en el desarrollo del país?

El escenario actual es de un cambio estructural y una oportunidad que el mundo nos da. Argentina está inserta en el mundo y el mundo está cambiando siempre. Esos cambios a veces nos favorecen y otras veces nos perjudican, generalmente se ve a través de lo que se llama los términos del intercambio. Esta vez, todo lo que está pasando en el mundo nos favorece.

En primer lugar, todo el conflicto entre China y Estados Unidos está haciendo que el tema seguridad en el comercio tenga un papel más importante. Y Argentina es un lugar con acceso a los océanos sin conflicto externo, que, además, tiene lo que el mundo necesita. En segundo lugar, el mundo se está electrificando y con la IA el procesamiento de datos necesita mucha electricidad. Todo eso implica que hace falta cobre y litio, en algunos casos plata, que son todas cosas que Argentina tiene en abundancia.

Hasta ahora lo que sucedía era lo del perro de Hortelano, nunca se dejaba hacer nada con la excusa de que era algo estratégico, ni tampoco se hacía mucha exploración. Eso empezó a cambiar con la ley de inversión minera primero y ahora se aceleró en el último tiempo.

¿Qué lugar ocupa San Juan en este escenario?

Hoy todos los proyectos de cobre me llaman la atención, sobre todo los del norte, Filo del Sol y Josemaría, siguen avanzando y tienen cada vez más recursos. Ya no hay ninguna duda de que son yacimientos de clase mundial y los más optimistas dicen que son definitivamente lo mejor en el mundo en los últimos 30 años y otros se animan a decir que son los mejores de la historia.

Esto lo inserta en un escenario nacional donde Argentina tiene todo lo que el mundo necesita, porque se van a necesitar alimentos de calidad, energía con Vaca Muerta y capacidad de procesamiento de datos, donde el país suma un clima frío moderado. Todo esto es una oportunidad gigantesca.

¿Es seguro que esa oportunidad vaya a ser aprovechada?

Yo siempre digo que Argentina es el país de las oportunidades perdidas. Esta vez en energía lo estamos aprovechando, en minería estamos avanzando y las grandes empresas globales quieren venir al país. Pero esta industria toma tiempo y requiere confianza, porque yo no voy a enterrar dinero si después me van a decir “exprópiese”.

¿Qué caracteriza a este proceso, si hablamos de macroeconomía?

Argentina transita un proceso de cambio de la estructura productiva, en parte por esto y parte por cambios de política, apertura económica y baja de retenciones, entre otros cambios. Esto va a provocar un cambio enorme en la Argentina con ganadores y perdedores, porque la pérdida siempre es siempre más rápida que la creación. San Juan es uno de los ganadores.

Siendo uno de los ganadores, ¿cuáles son los desafíos para San Juan?

Ser ganador implica pensar qué va a pasar en el futuro, no solamente en el futuro cercano, sino en el futuro más lejano. Hay que comenzar a estudiar cómo va a ser la dinámica, cómo es la mejor manera de aprovecharla, cómo evitar que se formen burbujas, cómo evitar gastar plata de golpe y que sea malgastada.

San Juan tiene que pensar una estrategia a futuro, incluyendo que seguramente van a tener migración hacia San Juan. Es necesario pensar cómo va a ser el desarrollo del empleo, si va a ser directo o indirecto y si este va a ser todo del propio San Juan y cuánto de otro lugar. También debe planificar qué va a necesitar en términos de infraestructura. También pensar en vivienda, en que los sueldos de la minería son más altos, esto va a hacer que los alquileres suban y la gente que no trabaje en esta industria va a sufrir las consecuencias de esto.

¿Esto es inevitable?

Sí, indudablemente, pero estudiando el fenómeno con tiempo se puede atender y atemperar. Hay experiencias mundiales, hay que pensar que es un recurso no renovable, que en algún momento se acaba, y, por lo tanto, no le pertenece solamente a la generación actual, sino también a las futuras. Esto implica armar un plan, como podría ser el de Noruega, que hizo un fondo intergeneracional.

Lo importante es no caer en la tentación de decir “tengo el recurso y voy a solucionar todos los problemas actuales”, sin pensar en el futuro. Hay que pensar en otros países, donde hay experimentos que funcionaron y otros fracasaron. Requiere de un pensamiento estratégico.

¿Qué lugar ocupa en este escenario la política?

Por eso digo que Argentina es el país de las oportunidades perdidas. Pero si antes yo pensaba que la oportunidad de desarrollo era de un 30%, ahora creo que es de un poco más del 50%. Todavía está en un nivel bajo por el famoso péndulo argentino y no estoy hablando de elecciones.

Una de las cosas que hablaba hoy en la charla es que cuando se hicieron estas reformas en Israel y Australia la hicieron los partidos laboristas, que serían los peronismos de estos países. En el fondo el país lo que tiene que aprender es que aunque haya un cambio de gobierno, no tiene que haber un cambio en ciertas políticas.

¿Es un riesgo extra que el crecimiento hoy no sea para todos?

Eso fue algo que planteé hace un año. Da la casualidad de que uno de los perdedores es la industria no competitiva, no la industria en general, sino la que no puede competir. Y buena parte de esta producción está en el Gran Buenos Aires, donde también están los votos.

Por eso mi sugerencia es que había que hacer un estilo de equilibrio general de la dinámica del proceso, para ver donde van a estar los cuellos de botella, los bolsones de descontento y cómo puede atemperarse.

¿Cómo puede lograrse eso?

Es importante saber que no se puede evitar el dolor. Por ejemplo, uno de los sectores que hoy en día es temporalmente perdedor es en el futuro un gran ganador, que es la construcción y el empleo. Estos dos comparten la característica de que son grandes generadores de empleo. Hablé recientemente con la cámara y ahí planteé alternativas para generar incentivos a la construcción, pero sin malgastar el recurso. Después el comercio y el turismo van a crecer, porque se van a dar cambios fuertes. Pero es cierto que la destrucción al inicio no va a ser fácil, en especial en Buenos Aires.

¿Cuál es el peso de las provincias como San Juan en este escenario?

San Juan va a recibir las inversiones porque aquí está la oprtunidad de hacerlo. Pero está también la típica pregunta de la gente de ¿qué queda para mí? La respuesta suele ser “se llevan todo y no me dejan nada”, pero esto es falso. Yo lo estudié y las mineras aportan un 73% de la inversión para el país y una parte de esto es para la provincia.

Acá también se pagará Ingresos Brutos, queda el empleo y las regalías. De los impuestos una buena parte de lo que pagan es ganancia e IVA, que después vuelven a San Juan. Yo creo que en este escenario la provincia vuelve cerca del 50% de la carga tributaria.

Lo que tiene que preocupar a San Juan es no descarrilar. Es muy común decirle a las empresas que todo se produzca acá, pero este es el mismo argumento que el proteccionismo de Argentina. Además la Constitución prohíbe las aduanas interiores.

Si el proteccionismo no es el camino, ¿cuál es la mejor manera de asegurar el desarrollo local?

San Juan tiene que convertirse en algo moderno, competitivo, donde la gente quiera estar, porque es bueno invertir y vivir en la provincia.

Temas
Seguí leyendo