La crisis de Granja Tres Arroyos sumó un nuevo capítulo. La compañía avícola propuso a empleados de su planta de Pilar cobrar una parte de los salarios adeudados con pollos, una alternativa que apareció mientras la empresa atraviesa una fuerte falta de liquidez, mantiene despidos en suspenso por conciliación obligatoria y avanza con un concurso preventivo para reestructurar su situación financiera.
Se profundiza la crisis en Granja Tres Arroyos: ofrecen pagar parte de los salarios adeudados con pollos
La propuesta fue realizada a trabajadores de la planta de Pilar, en medio de conciliaciones obligatorias, despidos en suspenso y un concurso preventivo que alcanza a las empresas del grupo.
La oferta surgió en las últimas audiencias entre la compañía y los gremios por el conflicto en la planta de La Lonja, Pilar, operada por Wade. Según se informó, ya se habían acordado paliativos parciales como entrega de cajones de pollo y pagos a cuenta para trabajadores afectados, aunque la continuidad de los puestos laborales sigue sin una resolución definitiva.
Despidos en suspenso y una crisis que se profundiza
A comienzos de septiembre, el grupo envió alrededor de 1.200 telegramas de despido en distintas plantas bonaerenses: unos 700 en Capitán Sarmiento, cerca de 450 en Esteban Echeverría y aproximadamente 50 en Pilar. Las cesantías quedaron temporalmente frenadas después de que el Ministerio de Trabajo bonaerense dictara conciliaciones obligatorias a pedido de los gremios.
El conflicto laboral se suma a un proceso de achique mucho más amplio. La compañía reconoció ante la Justicia que en los últimos meses acumuló más de 1.700 desvinculaciones dentro del grupo, mientras algunas plantas sufrieron suspensiones, cierres temporarios o reducciones de actividad.
En Pilar, mientras las conciliaciones sigan vigentes, la empresa deberá mantener a los trabajadores en sus puestos y retrotraer los despidos comunicados. Ese período funciona como una ventana de negociación entre la firma, los sindicatos y las autoridades laborales antes de que pueda definirse qué ocurrirá con las cesantías notificadas.
Una deuda de más de $536.000 millones
La propuesta de pagar una parte de los salarios con mercadería aparece en medio de un cuadro financiero crítico. En su presentación judicial, el grupo reconoció que al 31 de diciembre de 2025 acumulaba deudas por más de $536.000 millones, sin contar todavía el pasivo generado durante 2026.
De ese total, cerca de $199.000 millones corresponden a deuda financiera, otros $161.000 millones a proveedores, $52.000 millones a obligaciones impositivas, $78.000 millones a compromisos laborales y fiscales y unos $46.000 millones a otras deudas comerciales. A ese escenario se agregan más de $126.000 millones en cheques de pago diferido rechazados.
El grupo pidió que el concurso preventivo abarque de manera conjunta a Granja Tres Arroyos, Wade, Avex y Holding Agro Industrial S.A., sociedades vinculadas dentro de la misma estructura empresaria. La firma busca así reorganizar sus obligaciones y mantener operativa una actividad que en los últimos meses fue reduciéndose de forma significativa.
Qué explica la empresa sobre su derrumbe
En la documentación presentada ante la Justicia, la compañía atribuyó buena parte de la crisis a lo que definió como un “estrangulamiento del mercado interno” y una fuerte suba de costos. También señaló la pérdida de mercados externos después del brote de gripe aviar de 2023 y la mayor competencia de carne aviar importada desde Brasil.
Desde sectores gremiales, sin embargo, se cuestionaron algunos de esos argumentos y se puso el foco en las deudas salariales y en las consecuencias del proceso de ajuste sobre los trabajadores. En distintas plantas hubo reclamos por haberes pendientes, suspensiones y despidos, mientras la empresa intenta sostener la producción y negociar con sus acreedores.
La propuesta de entregar pollos como parte del pago no resuelve el conflicto de fondo, pero expone hasta qué punto llegó la falta de caja de una compañía que durante años estuvo entre las principales procesadoras avícolas del país. El futuro inmediato dependerá ahora de la negociación con los sindicatos, la evolución de las conciliaciones obligatorias y el proceso judicial de reestructuración de deuda.