La historia de Deniro Hamburguesería SAS volvió a terminar en los tribunales. La cadena que llegó a superar los 30 locales y desarrolló una planta propia de producción fue declarada nuevamente en quiebra en septiembre de 2026, apenas unos meses después de haber conseguido revocar el primer proceso judicial.
Volvió a quebrar una reconocida hamburguesería que llegó a tener más de 30 locales
La cadena de hamburguesas de entraña atravesó una nueva quiebra judicial, meses después de haber logrado levantar el primer proceso. Ya no tiene locales operativos y su planta de producción está cerrada y en alquiler.
La empresa, fundada por Nicolás Ignacio Sánchez y Esteban Matías Siderakis, construyó su identidad alrededor de las hamburguesas elaboradas con entraña y de un modelo de crecimiento basado principalmente en franquicias. Durante sus años de expansión, la marca llegó a desarrollar una importante estructura productiva para abastecer a sus distintos puntos de venta con hamburguesas, panes y otros productos.
Pero ese crecimiento comenzó a deteriorarse en medio de problemas financieros, cheques rechazados, reclamos de proveedores, franquiciados, trabajadores y otros acreedores. Los registros del Banco Central llegaron a mostrar cerca de $5.000 millones en cheques rechazados, mientras las demandas y pedidos de cobro se multiplicaban.
La primera quiebra y un giro judicial
El primer proceso de quiebra fue decretado el 25 de noviembre de 2025 por el Juzgado Nacional en lo Comercial N°27, en una resolución firmada por la jueza María Virginia Villarroel y publicada en diciembre de ese año.
Para entonces, Deniro ya había quedado muy lejos de los más de 30 establecimientos que supo tener. La situación financiera de la compañía y los reclamos de sus acreedores habían llevado el conflicto hasta la Justicia.
Sin embargo, aquella quiebra tuvo una corta duración. En febrero de 2026, poco más de tres meses después de la resolución inicial, la Justicia revocó el proceso luego de que la empresa depositara judicialmente más de $21,4 millones.
La magistrada consideró que ese pago permitía desvirtuar el estado de cesación de pagos que había originado la quiebra. Pero el levantamiento del proceso judicial no significó la recuperación del negocio: la estructura comercial ya se encontraba fuertemente reducida y los problemas financieros continuaban.
Nueva quiebra y una planta que quedó vacía
Ahora, en septiembre de 2026, el mismo fuero volvió a decretar la quiebra de Deniro. El nuevo expediente se inició a partir de un reclamo de Cristian David Failla, relacionado con una causa laboral por un despido.
Según surge del expediente, la empresa incumplió con la obligación reclamada y dejó vencer el plazo que tenía para acreditar que no se encontraba en cesación de pagos. Frente a esa situación, la Justicia dispuso nuevamente medidas sobre los bienes de la compañía y extendió la inhabilitación a sus administradores, Sánchez y Siderakis.
También ordenó realizar constataciones en distintos domicilios vinculados con Deniro para determinar si allí quedaban bienes, documentación u otros elementos pertenecientes a la empresa.
Uno de esos lugares es el inmueble ubicado en Pasaje Andorra 7463/65, en Liniers, donde se dispuso realizar un inventario y evaluar incluso el cierre del establecimiento en caso de que no existieran condiciones para continuar con la actividad.
El lugar representa hoy una postal muy diferente de los años de expansión de la hamburguesería. El galpón de unos 949 metros cuadrados, que llegó a formar parte de la estructura productiva de Deniro y cuenta con montacargas, instalación trifásica y espacios acondicionados para una actividad industrial, actualmente se encuentra ofrecido en alquiler.
La nueva quiebra expone así el derrumbe de una empresa que alguna vez apostó a una fuerte expansión mediante franquicias y llegó a construir una estructura propia para abastecer a decenas de locales. Sin establecimientos funcionando y con su planta cerrada, Deniro enfrenta ahora otro proceso judicial después de una sucesión de deudas, reclamos y conflictos que fueron desarmando progresivamente aquel negocio que había logrado instalarse en el mercado de las hamburgueserías.