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EDITORIAL

Deficiente alumbrado público para una vía clave en el departamento Rawson

Por Redacción Diario de Cuyo 19 de febrero de 2026 - 01:00

Desde hace varios meses, un tramo de aproximadamente un kilómetro y medio de la calle Agustín Gómez -también conocida como Ruta Provincial 155- permanece con un alumbrado público claramente insuficiente. El sector comprendido entre Abraham Tapia o Calle 5 y las inmediaciones de Calle Punta del Monte, en el departamento Rawson, se ha convertido en un punto crítico donde la oscuridad no solo incomoda: pone en riesgo.

No se trata de una arteria menor. Por el contrario, es una vía estratégica para el tránsito que conecta una amplia zona productiva de Rawson con otros departamentos del Este sanjuanino. Por allí circulan diariamente automóviles particulares, camiones de gran porte, motocicletas, ciclistas y trabajadores rurales. Es, además, un corredor utilizado por quienes se dirigen a fincas, pequeñas empresas familiares, salones de eventos, campings y complejos de cabañas que reciben turismo.

El problema no es nuevo. Las fallas en el sistema de iluminación vienen acumulándose desde hace meses por diversos motivos. Las inclemencias climáticas han deteriorado parte de la infraestructura y no han faltado accidentes que agravaron la situación. Uno de los episodios más significativos ocurrió hacia fines del año pasado, cuando un camión enganchó una línea eléctrica y provocó la caída de varios postes, dejando a amplios sectores completamente a oscuras. Desde entonces, la normalización del servicio ha sido parcial y claramente insuficiente.

Los vecinos realizaron los reclamos correspondientes ante la Municipalidad de Rawson y también ante la empresa distribuidora de energía, sin que hasta ahora hayan obtenido una solución integral. Mientras tanto, la preocupación crece. Transitar de noche por ese tramo implica hacerlo prácticamente a ciegas, con el agravante de que en la zona es frecuente la presencia de animales sueltos, un riesgo permanente en áreas rurales de la provincia.

La escasa cantidad de farolas que aún permanecen encendidas no alcanza para garantizar condiciones mínimas de seguridad. El resultado es un escenario propicio para siniestros viales, daños materiales e incluso situaciones de inseguridad que afectan a quienes deben ingresar o salir de sus propiedades en horario nocturno.

Una buena iluminación en calles rurales no es un lujo ni un detalle estético: es una herramienta básica de prevención. Reduce accidentes, mejora la visibilidad ante obstáculos inesperados y brinda mayor tranquilidad a residentes y visitantes. En una vía interdepartamental de relevancia productiva y turística, la ausencia prolongada de un servicio esencial revela una falta de planificación y de respuesta que no debería naturalizarse.

Las autoridades competentes deben asumir con urgencia la reparación definitiva del tendido y, si es posible, avanzar hacia un sistema más moderno y resistente. La calle Agustín Gómez no puede seguir siendo un corredor en penumbras. La seguridad de los vecinos y de quienes transitan por allí merece prioridad y soluciones concretas, no promesas dilatadas.