La catástrofe del avión que se estrelló en Colombia con la delegación deportiva brasileña de Chapecoense, sigue revelando gravísimas fallas humanas, y por lo tanto evitables, pero no es un caso aislado sino una alerta sobre necesidad de replantear la seguridad aerocomercial.

En este contexto deben separarse las responsabilidades de las aerolíneas prestigiosas, de las que explotan un negocio esporádico o "chárter" -caso de la empresa boliviana- y de las compañías de "low cost", que irrumpen en el mundo y ya vienen a la Argentina con precios muy bajos.

Si bien el avión es el medio de transporte más seguro que existe, la gran competencia incide en los valores operativos y esto obliga a las autoridades a extremar los controles de la aeronavegación comercial.

Donde se debe poner foco es en erogaciones claves. Un reciente estudio reveló que el 58% de los pilotos comerciales europeos vuela a pesar de sentir fatiga, y sólo el 22% cree que las compañías toman en serio el cansancio de sus tripulaciones de acuerdo con un sondeo efectuado sobre una muestra de 7.239 profesionales, es decir, el 14% de los pilotos europeos, en su mayoría varones (96%) de entre 31 y 59 años (62 %) con más de 10.000 horas de vuelo o 44% del total.

Esta flexibilidad se podría justificar por el avance del automatismo en la conducción de las aeronaves, pero ningún sistema tecnológico puede prescindir de la tripulación.

La Asociación Europea de Pilotos ha confirmado que el personal de las compañías de bajo costo y de transporte de cargas es el que peor puntúa a sus empresas en las once calificaciones analizadas. Todo indica que las prácticas de seguridad en las compañías aéreas pueden diferir según su modelo de negocio. Y el caso del avión de Lamia parece confirmarlo.

El tráfico aerocomercial es complejo por la cantidad de sectores que intervienen en tierra y aire a cargo de las severas normas internacionales. Pero como actividad operativa muy sensible, por cualquier cosa suenan las alarmas, incluso por la conducta irresponsable de los pasajeros, como el que hizo un chiste sobre la suegra y obligó a desviar un vuelo y al cierre temporario del aeropuerto de Tucumán.