No es ninguna novedad que los índices de casos de coronavirus que existen en San Juan están entre los más bajos del país. Esto ha hecho posible que la mayoría de las actividades productivas, comerciales y ahora recreativas se hayan reanudado, otorgando la sensación de que vivimos en una provincia que se encamina hacia la "nueva normalidad" o la "nueva realidad", como la ha calificado un destacado jurisconsulto colaborador de este diario, el doctor Víctor Bazán, al referirse a la flexibilización que se está dando tras el estricto confinamiento que se dispuso ante esta pandemia de alcance global.


Se estima que casi el 90% de las actividades están restablecidas, según datos oficiales, al faltar solamente el reinicio de las clases, programado para la primera semana de agosto, y el de los eventos grupales, ya sean deportivos o culturales, que todavía no tienen fecha acordada por parte del Comité Covid-19 San Juan, encargado de determinar el orden y grado de flexibilización de cada actividad. Es precisamente este organismo el que debería considerar que algunos rubros como el turismo interno tenga menos exigencias, a la hora de solicitar autorizaciones o permisos que lo tornan burocrático y poco atractivo. Se entiende que la gente dispuesta a hacer turismo interno es de la misma provincia y que por lo tanto no tiene necesidad de someterse a proporcionar una gran cantidad de datos particulares, como forma de controlar la posibilidad de que el virus circule internamente. Los controles deben apuntar, exclusivamente, a quienes ingresen a la provincia por cualquiera de los portales habilitados y no al movimiento interdepartamental, ya que de lo contrario un viaje de placer dentro de la misma provincia se asemeja al cruce de fronteras internacionales, con lo tedioso que esto resulta.


Más allá de la exigencia del uso de barbijo y de conservar la distancia social obligatoria, como también otras recomendaciones vinculadas al mantenimiento de la higiene y detección de síntomas de enfermedades de temporada, las demás actividades flexibilizadas deberían tener menos controles. Es decir que hay que dejar que la gente circule más libremente sin interrupciones en su vida diaria, otorgándole la posibilidad de ejercer mayores libertades, lo que implica una recuperación de sus derechos personales y un alivio psicológico a nivel social.


Se debe garantizar, sin mayores inconvenientes, que la gente pueda concurrir a los trabajos, en cualquier punto de la provincia; al comercio, para su normal abastecimiento; a los centros de salud, clínicas o sanatorios, para atender su salud; y a los lugares de esparcimiento como los cafés y comedores. En síntesis se debe dar la libertad necesaria aprovechando que estamos en una provincia que, afortunadamente, no tiene en circulación social del temible virus.