En la historia institucional del país siempre hubo intervenciones federales motivadas por los desencuentros políticos de gobiernos nacionales con gobernadores provinciales, cuando no revoluciones de caudillos locales, y otros imponderables que llevaron a imponer autoridades de facto. San Juan tiene antecedentes de décadas nefastas del accionar retrógrado de esas intervenciones. En el país hubo otros casos y muchos intentos frustrados de intervenir provincias en tiempos de democracia, pero nunca en pleno derecho republicano se propició intervenir al Poder Judicial de una provincia, cercenando uno de los poderes del Estado, con un fin determinado como se ha denunciado.


El proyecto que hace historia en estos momentos en la Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado de la Nación es una iniciativa sin precedentes presentada por el senador Guillermo Snopek del Frente de Todos - Jujuy, para que se intervenga el Poder Judicial de esa provincia, de manera que el Estado nacional pueda remover magistrados, funcionarios y empleados judiciales procediendo a reemplazarlos según lo estime necesario.


El gobernador Gerardo Morales señaló al bloque kirchnerista de la Cámara alta como responsable de la iniciativa y responde precisamente a una orden de la propia Cristina Fernández de Kirchner y de Oscar Parrilli, dijo, con el fin de lograr la libertad de la líder de la Agrupación Tupac Amaru, Milagro Sala quien tiene una decena de causas judiciales, varias con sentencia firme por las que cumple arresto domiciliario. La situación judicial de la activista es irreversible y sólo le cabe un indulto gubernamental para lograr su libertad.


Este panorama fue conversado por el gobernador Morales con el presidente Alberto Fernández, que no aprueba este tipo de maniobras y por ello el Gobierno nacional ha tomado distancia del insólito proyecto. Es que tal inventiva parlamentaria pone otra vez en apuros al Presidente que busca un equilibrio para contener los reclamos más duros de la coalición gubernamental por la situación procesal de Sala, y a la vez evitar un choque con un gobernador radical Morales con quien desea sostener un buen canal de diálogo político, tal lo manifestado en sus últimos encuentros.


Vale recordar que las últimas reformas judiciales jujeñas tuvieron el visto bueno del justicialismo provincial y por ello la opinión pública local no acepta que ahora se busque este atropello institucional, como se manifestó en la marcha del miércoles de la semana pasada para repudiar el proyecto de Snopek.