Una de las principales firmas productoras de litio a nivel global, Livent, observa con optimismo que el negocio de este mineral seguirá mejorando en los próximos años, más allá de la coyuntura de la economía argentina que, en la opinión de sus directivos, empieza a mostrarse más predecible.


Livent tiene su mayor proyecto de extracción de litio en el salar "El hombre muerto", en la provincia de Catamarca, de donde este año planea obtener 60.000 toneladas, después de haber anunciado una inversión adicional de U$S 600 millones. Con estos valores, el sector apunta a convertirse en un auténtico motor exportador del país, dadas las buenas perspectivas a nivel global que se visualizan para los próximos años.


Esta afirmación está basada en que el pico de la demanda del mineral a nivel mundial no se alcanzará antes del año 2040. En 2017 había unas 210.000 toneladas de litio en uso en el mundo; para el 2025 se prevé un millón de toneladas y para el 2030, dos millones. Esto representa un crecimiento del 20% anual durante los próximos 15 años, lo que ofrece un panorama inmejorable que la Argentina tendrá que aprovechar ofreciendo las mejores condiciones posibles para esta actividad.


Otro dato que muestra las posibilidades que ofrece el litio es que hace cinco años, las baterías construidas con este producto representaban un cuarto de la demanda. Actualmente la mitad de ellas se fabrican de litio y para el 2025 se espera que el 80% sean de este tipo.


El litio va camino a convertirse en el insumo clave ante la transición energética que impone el virtual agotamiento de los recursos fósiles con los que contamos actualmente, gas, petróleo y carbón. Argentina está posicionada entre los tres primeros países productores de este mineral junto a Chile y Bolivia. Son los salares ubicado en el noroeste argentino uno de los sitios más ricos en materia de litio de la región por lo que su explotación, de ser bien administrada, beneficiará en gran medida a una zona que históricamente se ha visto postergada en relación al desarrollo económico.


Es un hecho que la transición energética deberá dirigirse hacia nuevas formas de producción, distribución y acumulación de energía, en la cual este mineral liviano se torna indispensable. Con sus bajos costos de explotación y la virtual expansión de las nuevas tecnologías, el litio se está proyectando hacia una demanda global con un futuro promisorio.