La tarea que viene cumpliendo Luis Almagro al frente de la Organización de Estados Americanos (OEA) a favor de la democracia y los derechos humanos, desde 2015, ha tenido amplio respaldo con la reelección del excanciller uruguayo para un nuevo período que lo mantendrá en el cargo hasta 2025. El progresismo que impulsaba a la ecuatoriana María Fernanda Espinosa sólo obtuvo 10 votos, fiel reflejo de su compromiso con el chavismo y la tolerancia con la política de Nicolás Maduro, aunque ninguno de los candidatos fue presentado por sus respectivos países, como es una tradición en el organismo hemisférico.


El coronavirus obligó a extremar las medidas sanitarias de seguridad al no prosperar el reclamo de un grupo de países para que la asamblea general se postergara, ya que estaba garantizada por el Departamento de Salud y Servicios Humanos de la OEA, pero estrictamente para los votantes motivo por el cual Espinosa no pudo ingresar al recinto. La votación con barbijos y elementos desinfectantes respaldó sin reservas a Almagro que asumió el primer período por unanimidad, pero su gestión abrió grietas ideológicas por liderar la embestida contra Maduro debido a la crisis venezolana y denunciar el fraude en la elección presidencial de Bolivia.


Antes de llegar a la OEA, Almagro fue canciller del Gobierno socialista de José Mujica, en Uruguay, que aplaudió su designación en la organización americana, pero luego el expresidente rompió su amistad tras conocer la posición de la OEA frente a Venezuela. Pepe Mujica le envió una carta a Almagro poniendo fin a su amistad y posición política: "Lamento el rumbo por el que enfilaste y lo sé irreversible, por eso ahora formalmente te digo adiós y me despido'', le escribió el extupamaro. Sin duda Almagro tiene claro el rumbo democrático y la última muestra es haber llevado a Gustavo Tarre como embajador de Juan Guaidó en la OEA, reconocido como presidente provisorio de Venezuela.


El gran derrotado en esta elección fue México con un trabajo diplomático intenso para bajar a Almagro de la titularidad de la organización expresando, a través de la embajadora Luz Elena Baños que la carta de la OEA no autoriza a reconocer Estados o Gobiernos, aludiendo a la representación de Tarre, pero el delegado de Bolivia le señaló la incoherencia mexicana, ya que el presidente Andrés López Obrador le tendió rápidamente la mano al renunciante Evo Morales, otorgándole asilo político "por razones humanitarias''. El revés en la votación fue contundente y expuso el paso en falso de la izquierda que también salpica a la Argentina, porque el canciller Felipe Solá ordenó votar en contra de Almagro.