Comprar pinceles de buena calidad o rodillos de microfibra representa una inversión que vale la pena para lograr acabados parejos. Sin embargo, es sumamente habitual terminar de pintar y dejar las herramientas sumergidas en un balde con agua durante días o dejarlas secar al aire con restos de pintura, convirtiéndolas en bloques duros e inservibles. Limpiar correctamente pinceles y rodillos inmediatamente después de usar los conserva como nuevos por años.
Cómo limpiar los pinceles y rodillos usados para que te duren años
El método de lavado según el tipo de pintura evita que las cerdas se endurezcan y queden inservibles tras el primer uso.
Limpieza según la base de la pintura utilizada
El error principal es usar el mismo producto de limpieza para todo tipo de pintura. La clave está en disolver la resina antes de que se seque:
-
Para pinturas al agua (Látex o acrílicos): lavá bajo el chorro de agua tibia mezclada con jabón líquido para platos o jabón blanco. Masajeá las cerdas desde la virola hacia afuera hasta que el agua salga completamente transparente.
Para pinturas al aceite (Sintéticos, barnices o esmaltes): no uses agua. Enjuagá primero en un recipiente con aguarrás mineral o diluyente. Una vez retirada la pintura sintética, lavá con agua y detergente para quitar el solvente.
El truco del guardado para que no pierdan la forma
-
No apoyar sobre las cerdas: jamás dejes secar un pincel apoyado verticalmente sobre sus cerdas en el fondo de un frasco, ya que se doblarán de forma permanente.
Peinar y envolver: peiná las cerdas húmedas para devolverles su forma original y envolvelas en papel de diario para que sequen planas.
-
Colgar: si es posible, colga los pinceles por el orificio del mango.