JARDÍN Y AROMÁTICAS

Cómo podar la lavanda para que no se ponga leñosa y florezca todos los años

Un corte de mantenimiento a tiempo estimula brotes verdes nuevos y alarga la vida del arbusto aromático.

Por Redacción Diario de Cuyo 29 de octubre de 2026 - 14:44

La lavanda es una de las plantas aromáticas más apreciadas en los jardines por su perfume inconfundible, sus flores violetas y su capacidad para atrapar mariposas y abejas polinizadoras. Sin embargo, con el paso de los años, es común que la planta se vuelva "leñosa": el centro se seca, los tallos inferiores se transforman en madera dura sin hojas y las flores crecen solo en las puntas lejanas. La poda anual de formación es el secreto para mantenerla tupida.

La regla de oro: nunca cortar la madera vieja

La lavanda es un subarbusto leñoso. A diferencia de otras plantas, los tallos leñosos viejos y marrones no vuelven a brotar si se cortan. Si podás demasiado abajo tocando la madera dura, podés matar esa rama o la planta entera. La poda debe realizarse siempre sobre la zona de brotes verdes jóvenes.

Cuándo y cómo podar tu planta de lavanda

Esta poda de mantenimiento rejuvenece el arbusto, evita que se abra por el centro con el peso de la lluvia y garantiza una floración masiva la temporada siguiente.

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