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Diferencias entre el termotanque y el calefón: ¿cuál conviene usar?

Uno almacena agua caliente y el otro la calienta en el momento. La presión disponible, la cantidad de personas y los usos simultáneos son claves para elegir.

Por Redacción Diario de Cuyo 28 de julio de 2026 - 15:36

Al momento de comprar un equipo para obtener agua caliente, la duda suele repetirse: ¿conviene instalar un termotanque o un calefón? Aunque ambos cumplen la misma función general, trabajan de maneras diferentes y responden mejor ante distintas condiciones de uso.

El termotanque guarda una cantidad determinada de agua y la mantiene caliente dentro de un depósito. El calefón, en cambio, enciende su quemador cuando se abre una canilla y calienta el agua mientras circula por el equipo.

Por eso, no existe una respuesta universal. Un aparato puede resultar cómodo en una vivienda y generar problemas en otra si no se consideran la presión, el número de baños, la cantidad de habitantes y el tipo de instalación disponible.

Cómo funciona un termotanque

El termotanque trabaja por acumulación. Puede tener una capacidad de 50, 80, 120 litros o más, y mantiene esa reserva a una temperatura superior a la utilizada durante una ducha. Al abrir la canilla, el agua caliente se mezcla con agua fría hasta alcanzar un nivel confortable.

Su principal ventaja es que no necesita un caudal mínimo elevado para funcionar. También puede alimentar más de un punto al mismo tiempo, siempre que la capacidad, la recuperación del equipo y el consumo no sean superados.

La limitación aparece cuando se agota la reserva. Si varias personas se bañan consecutivamente o se utilizan distintas canillas durante mucho tiempo, será necesario esperar a que el termotanque caliente una nueva cantidad de agua.

También ocupa más espacio que un calefón y pierde algo de energía al conservar el contenido caliente incluso cuando nadie lo utiliza. Los modelos pueden funcionar a gas, con electricidad o mediante sistemas híbridos.

Cómo funciona un calefón

El calefón no guarda una reserva. El agua atraviesa un intercambiador y se calienta cuando el equipo detecta que una canilla fue abierta. Esto permite obtener agua caliente durante períodos prolongados, sin depender de una capacidad expresada en litros.

Sin embargo, cada calefón posee un caudal máximo. Si se abren al mismo tiempo una ducha y otra canilla, la temperatura o el flujo pueden disminuir, especialmente cuando el equipo no fue dimensionado para cubrir ambos consumos.

También necesita una presión y un caudal mínimos para encender. En viviendas con tanques bajos, cañerías estrechas o poca presión, puede apagarse cuando se reduce demasiado el paso del agua. Rheem señala que, frente al termotanque, el calefón es más sensible a la presión y a la formación de sarro.

Cuál conviene según cada vivienda

El termotanque suele resultar conveniente cuando:

El calefón puede ser más adecuado cuando:

En una familia numerosa, un termotanque pequeño puede agotarse rápidamente. Del mismo modo, un calefón de bajo caudal puede funcionar mal cuando hay dos baños en uso. El tamaño y la potencia del equipo importan tanto como el sistema elegido.

La instalación debe contemplar la seguridad

Los artefactos a gas deben ser instalados y revisados por un gasista matriculado. ENARGAS recomienda controlar anualmente calefones, termotanques y demás equipos, utilizar productos certificados y conservar las ventilaciones reglamentarias.

La llama debe mantenerse azul y uniforme. Si aparece amarilla o anaranjada, hay que apagar el artefacto y solicitar una revisión, porque puede existir una combustión incompleta capaz de producir monóxido de carbono. Tampoco está permitido conectar el conducto de un calefón con el de una campana extractora.

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