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Eclipse

El insólito eclipse de dos cabezas calvas que se volvió viral

La coincidencia fue captada en plena calle y generó una divertida ilusión óptica. El video apareció justo después del histórico eclipse total que maravilló a España.

Por Redacción Diario de Cuyo 13 de agosto de 2026 - 16:13

España todavía hablaba del espectacular eclipse total de Sol del 12 de agosto cuando las redes sociales encontraron una versión bastante más terrenal —y mucho más inesperada— del fenómeno: dos hombres calvos caminando perfectamente alineados desde el ángulo de una cámara.

La escena es tan simple como efectiva. Uno de los hombres camina algunos pasos por delante del otro y, durante apenas unos instantes, sus cabezas quedan superpuestas desde la perspectiva de quien está grabando. El resultado es una curiosa ilusión óptica que recuerda inevitablemente a un eclipse.

No hubo edición, efectos especiales ni una preparación previa. El atractivo del video está justamente en la casualidad y en haber capturado el segundo exacto en el que una cabeza parece ocultar progresivamente a la otra.

La particular alineación de dos hombres generó una ilusión óptica que rápidamente fue comparada con un eclipse. (@26radial)

Del eclipse que oscureció España al que hizo reír en redes

La comparación llegó, además, en un momento perfecto. Apenas un día antes, el miércoles 12 de agosto, España fue uno de los grandes escenarios mundiales de un eclipse total de Sol que atravesó parte del hemisferio norte. La NASA confirmó que la franja de totalidad pasó por Groenlandia, Islandia, el Atlántico y España, además de una pequeña zona de Portugal.

Para España fue un acontecimiento especialmente histórico. El Instituto Geográfico Nacional explicó que se trató del primer eclipse total de Sol visible desde la Península Ibérica en más de un siglo, y pudo observarse durante el atardecer en una amplia franja del territorio.

Mientras aquel fenómeno necesitó de la alineación entre el Sol, la Luna y la Tierra, la versión que comenzó a circular en las redes requirió bastante menos: dos transeúntes, dos cabezas calvas y una cámara ubicada en el lugar preciso.

La secuencia terminó convirtiéndose en uno de esos contenidos que encuentran su gracia justamente en lo cotidiano. Una coincidencia de perspectiva transformó por unos segundos una caminata cualquiera en el “eclipse” más inesperado de las redes.

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