Regalar o comprar un ramo de tulipanes frescos para decorar la mesa del comedor aporta un toque de elegancia y color inigualable. Sin embargo, la alegría suele durar poco: a los dos o tres días de colocarlos en el florero, los tallos pierden firmeza, se doblan hacia un costado y las flores terminan colgando hacia abajo. Un sencillo truco utilizado por floristas profesionales resuelve este problema utilizando únicamente un alfiler de gancho o de coser.
El truco del alfiler para que los tulipanes en florero duren erguidos más tiempo
Una pequeña perforación en el tallo evita que las flores se doblen y caigan a los pocos días de comprarlas.
Por qué los tulipanes se doblan en el agua
A diferencia de otras flores cortadas, los tulipanes siguen creciendo en altura incluso después de ser cortados y colocados en el florero. Además, sus tallos son huecos y tienden a acumular pequeñas burbujas de aire en su interior que impiden que el agua llegue con presión a la flor, provocando la pérdida de turgencia y la caída del cabezal floral.
Paso a paso para aplicar el truco del alfiler
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Corte en diagonal: cortá un centímetro de la base del tallo en ángulo de 45 grados bajo un chorro de agua fría.
El pinchazo estratégico: tomá un alfiler limpio y pinchá el tallo atravesándolo de lado a lado a un centímetro por debajo de la flor.
Liberar el aire: este pequeño orificio permite que las bolsas de aire atrapadas en el tallo salgan, garantizando que el agua suba sin obstáculos.
Poca agua fría: colocá los tulipanes en un florero con solo 5 centímetros de agua bien fría (podés sumar un cubo de hielo al día).
Con esta técnica, los tulipanes se mantendrán erguidos, firmes y frescos durante más de una semana.