ver más
ANIMALES

¿Para qué sirve el grito de los teros? El gran misterio de los guardianes más astutos del campo

Descubrí por qué el grito del tero es mucho más que un simple ruido: es una astuta estrategia de distracción que engaña hasta a los depredadores.

Por Sofía Hache 2 de septiembre de 2026 - 11:45

El paisaje rural y los parques urbanos de Sudamérica tienen un guardián inconfundible y sumamente ruidoso. Ante la presencia de cualquier intruso, el potente grito de los teros se enciende como una alarma natural. Sin embargo, este sonido metálico esconde un asombroso secreto científico y de supervivencia que muy pocos conocen.

El Vanellus chilensis (conocido popularmente en nuestro país como tero, y en Chile como queltehue o treile) es famoso por su llamado estridente que se asemeja a un "¡teru-teru!". Esta onomatopeya, lejos de ser un simple canto aleatorio, constituye un sofisticado sistema de comunicación y defensa territorial que consagra a esta ave como uno de los centinelas más astutos y valientes de la fauna sudamericana.

¿Para qué sirve el grito del tero y cómo funciona su alarma?

La función biológica primaria de esta estridente vocalización es la alerta y defensa de la nidada. A diferencia de la mayoría de las aves, el tero construye sus nidos directamente sobre el suelo, aprovechando pequeñas depresiones en el pasto que resultan sumamente difíciles de distinguir a simple vista. Esta particularidad expone a sus huevos y pichones a constantes peligros de pisadas o ataques de depredadores terrestres (como zorros, perros o incluso caballos).

Cuando el tero divisa a un potencial intruso, activa un protocolo defensivo de varias etapas donde su potente grito cumple roles cruciales:

La astuta táctica del "grito lejano": el truco que inspiró la literatura

Quizá la curiosidad más fascinante del comportamiento del tero —y que le da un verdadero sentido a su vocalización— es su increíble estrategia de despiste y distracción.

Para evitar que los depredadores ubiquen el nido real en el suelo, los adultos ejecutan un despliegue sonoro muy astuto: comienzan a gritar insistentemente en un punto alejado del nido verdadero. Al hacer esto, engañan al intruso guiando su atención hacia un sector seguro donde no hay huevos ni crías. Este comportamiento tan astuto inspiró incluso los versos del clásico de la literatura argentina, el Martín Fierro: "El tero... para defender su nido / en un lao da el grito / y en otro tiene el nido".

Vuelos rasantes y espolones: la última línea de defensa

Si la advertencia del grito y la táctica del despiste no logran alejar la amenaza, la pareja de teros no duda en desplegar una actitud de combate sumamente valerosa.

Los teros poseen unos llamativos espolones de color rojizo ubicados en los codos de sus alas. Con ellos, realizan vuelos en picada y rasantes extremadamente veloces a pocos centímetros de la cabeza del invasor, amenazándolo de forma directa. Además, son capaces de fingir estar heridos o tener un ala rota en el suelo, arrastrándose lejos del nido para que el depredador intente cazarlos a ellos y deje en paz a sus indefensos pichones.

Temas
Seguí leyendo