Los campos dorados de girasoles ofrecen uno de los espectáculos más bellos de la naturaleza. Desde la infancia nos enseñan que estas flores siguen fielmente la trayectoria del sol a lo largo del día, girando de este a oeste. Sin embargo, pocos conocen el mecanismo biológico que permite este movimiento continuo ni lo que sucede con estas plantas una vez que cae la noche o cuando la flor madura por completo.
Por qué los girasoles "miran" al sol y qué hacen cuando llega la noche
El heliotropismo es una danza biológica dirigida por un reloj interno que se detiene cuando la planta alcanza su madurez.
El ritmo circadiano y la hormona del crecimiento
El movimiento del girasol se debe al heliotropismo, coordinado por su reloj biológico interno. Durante el día, el lado oeste del tallo de la planta crece más rápido gracias a la acumulación de auxinas (hormonas vegetales de crecimiento), lo que hace que el tallo se incline suavemente hacia el este persiguiendo la luz solar.
Qué sucede durante la noche y al llegar a la adultez
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El regreso nocturno: al caer el sol, es el lado este del tallo el que se elonga rápidamente durante la noche, permitiendo que la flor vuelva a orientarse hacia el este antes del amanecer para esperar los primeros rayos.
El fin del viaje: cuando el girasol madura y florece por completo, deja de seguir al sol y se queda fijo mirando hacia el este de forma permanente. Esto lo hace para calentarse más rápido por las mañanas, lo que atrae a cinco veces más insectos polinizadores como las abejas.