Abrir la heladera y sentir una mezcla penetrante de olores a comida guardada es una experiencia sumamente desagradable que termina impregnando alimentos delicados como la leche, la manteca o la fruta. Aunque limpies las repisas con frecuencia, ciertos aromas intensos a cebolla, ajo o pescado permanecen flotando en el aire del refrigerador. Colocar un pequeño recipiente con bicarbonato de sodio es el truco definitivo utilizado en gastronomía para mantener un aire limpio y neutro.
Por qué todos están poniendo un frasco con bicarbonato adentro de la heladera
Un desodorizante pasivo que atrapa las moléculas de humedad y elimina el olor a cebolla, queso o pescado de raíz.
Por qué los aromatizantes artificiales no sirven en la heladera
Los desodorantes o aromatizantes químicos para heladera suelen usar fragancias sintéticas que solo enmascaran el hedor, mezclándose con la comida y arruinando su sabor. El bicarbonato de sodio no despide ningún perfume; actúa como una esponja química pasiva que atrae y neutraliza tanto las moléculas ácidas como las básicas del mal olor.
Cómo acondicionar el frasco desodorizante
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Elegir el contenedor: usá un frasco pequeño de vidrio o un pocillo bajo sin tapa (o con tapa perforada).
Cargar el producto: colocá 3 a 4 cucharadas generosas de bicarbonato de sodio en seco dentro del recipiente.
Ubicación estratégica: ubicalo en la parte trasera del estante medio de la heladera, cerca del flujo del aire.
Renovación periódica: reemplazá el bicarbonato viejo por uno fresco cada 3 meses.
El bicarbonato retirado de la heladera no se tira: podés reciclarlo para volcarlo por la bacha de la cocina o usarlo para limpiar los azulejos del baño.