Ante situaciones de estrés agudo, sobrecarga laboral o ataques de ansiedad, la respiración tiende a volverse corta, rápida y superficial, concentrándose en la parte alta del tórax. Este tipo de respiración acelera el ritmo cardíaco y envía una señal de alarma al cerebro. La respiración diafragmática o abdominal es la herramienta fisiológica más rápida para desactivar la respuesta de estrés y recuperar el control emocional en cualquier momento y lugar.
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Qué es la "respiración diafragmática" y cómo calma la ansiedad en 3 minutos
Una técnica respiratoria básica activa el sistema nervioso parasimpático, reduciendo el ritmo cardíaco y la tensión muscular.
El freno de mano del organismo: el nervio vago
Al respirar llevando el aire hacia el abdomen, el diafragma se desplaza hacia abajo estimulando el nervio vago. Este nervio transmite impulsos al cerebro para liberar neurotransmisores que disminuyen la frecuencia cardíaca, reducen la presión arterial y bajan los niveles de cortisol (la hormona del estrés), provocando una sensación inmediata de calma física y mental.
Cómo practicar la técnica de respiración abdominal
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Ubicación cómoda: sentate o recostate en un lugar tranquilo y colocá una mano sobre el pecho y la otra sobre el abdomen.
Inhalación profunda: inhalá lentamente por la nariz en 4 segundos, sintiendo cómo la mano del abdomen se eleva mientras la del pecho permanece quieta.
Pausa breve: retené el aire durante 2 segundos.
Exhalación pausada: exhalá el aire por la boca lentamente en 6 segundos, sintiendo cómo el abdomen se desinfla.
Repetición: realizá este ciclo durante 3 a 5 minutos continuos.
Practicar esta técnica ante momentos de nerviosismo o antes de dormir ayuda a despejar la mente y restablecer el equilibrio fisiológico sin ningún tipo de contraindicación.