El título de calabaza más pesada del mundo cambió de manos dos veces en apenas una semana. El agricultor estadounidense Ron Wallace presentó un ejemplar de 1.431,5 kilogramos que Guinness World Records certificó como nueva marca mundial. Con él se convirtió en el primer cultivador en superar oficialmente las 3.000 libras, un umbral que durante años se consideró casi inalcanzable.
Una calabaza de 1.431 kilos rompió el récord mundial una semana después de que se fijara otra marca
El estadounidense Ron Wallace, de 60 años, superó la barrera de las 3.000 libras con un ejemplar récord. Es el tercer título de su carrera y le dejó un premio de 3.500 dólares.
El récord anterior pertenecía al británico Ian Paton, que siete días antes había establecido la marca con una pieza de 1.295,8 kilos. La diferencia de 135,7 kilos sorprendió incluso a los especialistas, acostumbrados a que estos registros se mantengan durante años.
La calabaza se pesó durante el Southern New England Giant Pumpkin Weigh-Off, un certamen tradicional que reúne a productores de ejemplares gigantes en Rhode Island. Antes de subir a la balanza, los jueces comprobaron que cumpliera con todas las reglas de la Great Pumpkin Commonwealth, la organización que regula la actividad.
Wallace lleva más de tres décadas cultivando calabazas gigantes y atribuye el resultado a un cambio de método. 2026 fue la primera temporada en que usó un invernadero para desarrollar sus plantas. A eso se sumaron condiciones climáticas favorables y un manejo más científico del cultivo, después de varias temporadas en las que los resultados no habían cumplido sus expectativas.
El productor también destacó el valor de la colaboración entre cultivadores. El intercambio de semillas, conocimientos y experiencias es habitual en esta comunidad, donde todos buscan llevar al límite el potencial de las plantas.
Aunque parezca una curiosidad, el cultivo de calabazas gigantes es una competencia internacional con reglas estrictas, eventos especializados y premios en dinero. Por su victoria en el certamen de Rhode Island, Wallace recibió 3.500 dólares. Según contó, tuvo ofertas para participar en torneos con recompensas mayores, pero prefirió quedarse cerca de su comunidad.
Tres récords en veinte años
La marca de 2026 es el tercer récord mundial de su trayectoria. En 2006 fue el primero en superar las 1.500 libras, con un ejemplar de 681,3 kilos. En 2012 volvió a hacer historia con una calabaza de 911,27 kilos, la primera en alcanzar las 2.000 libras. Ahora logró la tercera frontera, las 3.000.
Hay, sin embargo, un detalle curioso: aunque tiene la calabaza más pesada del planeta, no posee el récord de circunferencia. La suya midió 640 centímetros, por debajo de los 649,8 que registraron los hermanos Ian y Stuart Paton en 2025. La diferencia muestra que peso y tamaño no siempre van de la mano.
Wallace evalúa tomarse un descanso la próxima temporada. Su hazaña, mientras tanto, confirma que la carrera por la calabaza perfecta sigue empujando los límites de una tradición rural convertida en fenómeno global.