tendencia mundial

La polémica por las correas para niños

Mientras algunos lo ven como una herramienta útil para velar por la seguridad de sus hijos, otros piensan que es una atrocidad porque se los trata como animales.
Por Redacción Diario de Cuyo 30 de julio de 2018 - 00:00

 

En las últimas horas, Evangelina Anderson reabrió el dilema: “Correas para niños, ¿sí o no?”. La modelo se encuentra pasando sus vacaciones de verano en Ibiza junto a sus tres hijos Bastián, Lola y Emma (fruto de su relación con el exfutbolista Martín Demichelis), y mientras paseaban por el lugar vio algo que le llamó la atención: una mujer llevaba a su hijo sujetado por un arnés de seguridad con correa. Ante esto, publicó una encuesta en su Instagram a fin de conocer la opinión de sus seguidores.

 

 

Lo cierto es que existen dos posturas: una que ve este producto como una salvación para que los más chicos no se pierdan en lugares muy concurridos ni se vayan corriendo; y otros que piensan que al usarlas se los está tratando como animales. Las correas para niños no son nuevas, pero ahora vienen en formatos más amigables: mochilas con divertidos personajes o coloridas pulseras.

 

 

En el viejo continente, en países como Inglaterra o Alemania, el uso de este tipo de medidas de seguridad es muy común. En esta línea, la psicóloga infantil Tina Bryson, dialogó con Vix y explicó que los padres que deciden usar la correa en sus hijos los hacen por un tema de seguridad, y recomendó que antes de utilizarla deben que tener en cuenta los siguientes seis puntos:

 

– Antes de colocarle la correa a un niño lo mejor es explicarle los motivos por los que considerás que es necesaria.

 

– La práctica debe ser de mutuo acuerdo para que el chico no se sienta agobiado.

 

– Hay que tener siempre presente el objetivo de la correa, que es para que el pequeño no se aleje de uno y no usarla jamás con otro fin.

 

– No caigas en el error de guiarlo tirando de la correa como si se tratara de un perro. Hablale, tomale la mano, no tires de la soga.

 

– Respetá y esperá cada vez que tu hijo te pida detenerse para ver algo o quiera ir en cierta dirección. No limites sus movimientos por el solo hecho de llevarlo atado.

 

– Colocarle una correa a tu hijo no significa que no le pueda pasar nada, prestá atención porque podrían tocar o agarrarse de algún objeto peligroso.

¿Qué te parece esta medida de seguridad?

Seguí leyendo