Hace menos de dos años, Diego Staropoli (45), tatuador y dueño de Mandinga Tattoo, en Buenos Aires, escuchó una historia que le hizo acordar a su abuela."Alguien me comentó que había un tatuador que les hacía las areolas mamarias y los pezones a las mujeres que habían pasado por un cáncer de mama. En ese momento pensé en mi abuela, que tuvo cáncer a los 61 años, le sacaron los dos pechos y se bañaba con la remera puesta porque no se podía mirar". Y fue por eso que puso este aviso en el perfil de Facebook del local.

 

 

Conmovido por las historias de las mujeres que llegan a su local, Diego dice que al principio lloraba con ellas pero que ahora aprendió a ser más contenedor. Y que decidió hacerlo gratis porque vio que las personas que hacen maquillaje permanente de cejas o de labios les cobraban hasta 10 mil pesos por hacerles unos pezones cosméticos que al tiempo había que volver a pintar. En este año y medio, vinieron diputadas y estancieras, está por venir una actriz mexicana y vinieron, también, mujeres que hace 20 años que no tienen pezones porque no podían pagarlos.

 

Fuente: con información de Infobae