San Juan.- Talentoso como pocos, carismático como ninguno, Sandro se fue de gira hacia la eternidad el 4 de enero de 2010. Con una despedida multitudinaria por parte de la gente que tanto lo quiso, el Gitano se convirtió esa tarde en una leyenda eterna.

 

 

Los sanjuaninos tuvieron el privilegio de verlo actuar en vivo en tres oportunidades. La primera vez fue durante el verano 66-67, junto a Los de Fuego, cuando cantaron en cancha de San Martín como teloneros de Palito Ortega. Fue amor a primera vista. El público lo amó.

 

Por eso no sorprendió su segunda visita en 1972. Ya como estrella solista y luego de llenar el Madison Square Garden de Nueva York, colmó el Aldo Cantini para locura de las que él mismo luego llamaría “mis nenas”.

 

 

El último arribo del Gitano a San Juan fue en septiembre de 1985, también en el Estadio Cerrado. “Las mujeres aplaudían arriba de las sillas. Era impresionante ver la cantidad de gente. No se podía 

Por la calle”, dijo Malva Guerra a DIARIO DE CUYO. Ese año, se hospedó en el Hotel Nogaró y fue entrevistado por este medio. 

Juanita Marún, la periodista que pudo hablar con él, lo recordó como un hombre “muy delgado que todo el tiempo se arreglaba el jopo. Un caballero. Tenía un temperamento que se adivinaba en los ojos. Estuvimos toda la tarde charlando, fue muy generoso”, señaló.