Joaquín Sabina estaba de festejo, celebrando su cumpleaños en un nuevo show acompañado de Joan Manuel Serrat. Sin embargo, una caída inesperada del escenario le provocó un fuerte golpe por lo cual se vieron obligados a suspender el espectáculo.

Pocos minutos habían pasado desde el inicio del show hasta que se produjo el accidente, que mantuvo en vilo a los espectadores hasta que se comunicó que el cantante estaba fuera de peligro.

El propio Sabina regresó al escenario en una silla de ruedas, tomó el micrófono y le comunicó a todos los presentes que tenía un dolor muy grande en su hombro, por lo que debían suspender el show.

Según confirmó la promotora del espectáculo, no fue un desmayo, sino una caída a causa de un foco que lo habría deslumbrado, lo que ha llevado al artista al suelo cuando el show apenas llevaba media hora de recorrido.

Tanto la megafonía del pabellón como la promotora apuntaron al 22 de mayo como fecha en la que Joaquín Sabina y Joan Manuel Serrat retomarán presumiblemente esta cita que, como la celebrada hace unas semanas en el mismo espacio, tenía todo el aforo agotado.

"Estas cosas solo me pasan en Madrid, lo siento muchísimo", se disculpó en esa reaparición y en un día aciago en el que casualmente cumplía 71 años.


No es la primera vez que el intérprete y compositor sufre un percance en el Wizink Center que le obliga a suspender un concierto. Ya sucedió en 2014 a pocas canciones del final, según él, a causa problemas de estómago, aunque en un primer momento afirmó que había sufrido una crisis de pánico escénico.

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Volvió a suceder en 2018, dentro de la gira de "Lo niego todo" a la hora y media de actuación, por "una disfonía aguda consecuencia de un proceso vírico" que lo dejó "mudo" y obligó a cancelar los cuatro conciertos restantes de la gira.

La endeble salud de hierro de Sabina ha sido noticia en muchas más ocasiones, especialmente cuando fue víctima de un derrame cerebral en 2001 del que se recuperó.