Complejo. Hace años que no se daba un concierto a dos pianos. El público colmó la sala y hubo segunda función.

 

 

La Camerata nuevamente habilitó una segunda función el domingo pasado en el Auditorio Juan Victoria, debido a que quedó gente afuera del primer concierto. Una situación que viene repitiéndose en los últimos meses, mostrando el poder de convocatoria de la formación. "Estamos contentos por el éxito de la función del domingo", comentó el concertino Pablo Grosman. "El taxista sabe lo que es La Camerata, estamos felices de que llegue la música y se convierta en algo entendible, apreciable para toda la gente, que sólo haga falta venir al Auditorio a sentarse a escuchar".


El público disfrutó de interesantes condimentos. Por un lado, los músicos obsequiaron exquisitas interpretaciones de obras de Piazzolla como Balada para un loco o Adiós Nonino, mientras que por el otro, también fue una noche especial para la música clásica, porque hubo un concierto a dos pianos.

 

 

 

En la Cátedra de piano de Ana Inés Aguirre, del Departamento de Música de la UNSJ, los alumnos del profesorado Mariana Garrotti y Giuliano Riccobelli habían trabajado en el Concierto en Do menor para dos pianos BWV 1062 de S. Bach y coincidió que La Camerata quería sumar el Steinway del Auditorio a una de sus actuaciones. Así sólo faltaba pedir prestado el Steinway de Mozarteum para concretar el histórico encuentro. 


La última vez que se recuerde un concierto similar fue en 1980: se ejecutó la misma obra a dos pianos, fue en el Yamaha y un Steinway de Amigos de la música que ahora está en la Biblioteca Franklin. Tocaban Catuca Gimbernart y Hortensia Peluc, según recuerda Aguirre, quien en esa época era adolescente y pasó las páginas de la partitura.




CRÉDITO. Gentileza Camerata