(Sinfónica de la UNSJ. Dirección Emmanuel Siffert)

Joseph Leutgeb (1732-1811) amigo de músicos importantes era considerado quizá el mejor cornista de su época. En 1763 llegó a Salzburgo donde conoció y fue colega de Leopoldo Mozart y poco después también de su jovencísimo hijo Wolfgang. Los acompañó en viajes y desarrolló así una muy cercana amistad. Leopoldo llegó incluso a prestarle dinero para costear su casa y así su cariño y amistad con Wolfgang llegó a ser legendaria. Le dedicó 4 Conciertos para corno. Wolfgang como el personaje "Don Fulgencio" casi no tuvo infancia de niño "normal" y se permitía toda clase de bromas. En la partitura de su segundo concierto K 417 anotó: "W.A.Mozart tuvo compasión de ese asno, buey y loco de Leitgeb (sic)", pero ya en el concierto K 412 se había despachado más aún, con tinta azul, verde, roja y negra (para confundirlo): "A usted señor Asno, ánimo, presto, rápido, coraje, bestia, oh cómo desafina, ¡ay!, respira un poco, pobre de mí, adelante, oh puerco infame, ah maldito, àterminas, ¡gracias al cielo! Basta, basta! Es verdad que el instrumento utilizado era el Corno "Natural", que requería usar el puño dentro de la boca. Las válvulas simplificaron mucho el tema recién desde 1818. De todos modos, cuánto lo quería Joseph Leutgeb a "Wolfi" que le aceptaba todo y se reía. Como los "Maestros de ajedrez" que juegan simultáneamente varias partidas sin confundirse, Mozart cumplía con varios compromisos distintos sin dejar una corrección o borrón en sus partituras. Qué distintas son "La clemenza di Tito" y "La Flauta Mágica" escritas al mismo tiempo! El cuarto concierto K 495 de 1786 comienza con un "Allegro Moderato" que se relaciona con una cantata K 471 del año anterior: "Maurerfreude" (en la que se ensalza a José "el sabio"; quizá un desagravio tras tanta burla a Joseph Leutgeb). Se conoce como "Cadencia" el trozo musical en el que la orquesta calla para permitir un lucimiento del solista. Al fin del siglo XIX y XX en general los compositores las escriben pero hasta entonces era permitido que el solista "improvisara". Algunos músicos escribieron varias "cadencias" para obras clásicas, Naturalmente que cuando el mismo compositor era el intérprete solista la cosa era muy fácil. Pero muchas veces se permitía improvisar salvo el famoso caso en que un violinista famoso, Mattthew Dubourg (1703-1767) se paseó por tantos tonos en su "cadencia" de un Concierto de Haendel, que al llegar al trino final, Georg Haendel gritó para que todos lo oyeran: "Welcome back home Mr Dubourg".

El viernes pasado, la cadenza fue todo lo contrario: la debemos a Joel Arias y a Michael Holzer, profesor de nuestro excelente Atahualpa Vegas, quien también agregó los armónicos bajos tan pero tan lindos y por momento reminiscentes de "Fafner" el dragón a quien mata Sigfried. Y nos dejó gusto a más!! Sigue una Romanza que es un Andante muy "Cantabile" de una ternura lírica que preludia la Sonata a 4 manos K 497 que escribirá poco después. Pero el Allegro Vivace final es un Rondó "muy para Leutgeb" (o Atahualpa), cuya ágil y pegadiza melodía obliga a tararearla al final del concierto saliendo del Auditorio. Pero respondiendo a merecidos aplausos y acompañado en viola por su compatriota Richard Urbano nos regaló una "Tonada de luna llena" del venezolano Simón Díaz con una claridad de sonido y unos glissandos sostenidos de lejos por la viola. Aunque la expresión "Romanticismo" aluda a una mayor sensibilidad que hasta llegaría a jugar con el suicidio y a liberarse de estructuras "clasicistas", en su figura "rebelde" asociada a la naturaleza, paisajes, cascadas y bosques; podemos distinguir tres tipos de romanticismo a lo largo del siglo XIX, un "Primer Romanticismo" (1800-1830). Si a Beethoven se lo llama el "último clásico" y el "primer romántico"; en todo caso su 3º Sinfonía marca el fin de una etapa y el cambio a algo nuevo. Carl Maria Von Weber (1786-1826) es un clarísimo ejemplo del "Primer Romanticismo". Se jactaba de tener el mismo apellido de la mujer de Mozart: Constanza Weber y todavía encontramos en él pasajes "a la Mozart" o "a la Beethoven". Su primera sinfonía data de Diciembre del 1806 y Enero del 1807, seguida casi enseguida por una segunda. "El Allegro con fuoco" -aunque suene al inicio de nuestro himno nacional (era la época!!)- recuerda a "La Clemenza di Tito" Mozartiana. Los oídos son subjetivos y la segunda melodía antecedidad por un cambio de ritmo "danzante" me recuerda a una canción infantil inglesa: "Ba ba black sheep have you any wool". Pero de ese espíritu jovial pasamos a un solemne Andante con bronces "hímnicos" que por momentos se adelantan a un Romanticismo tardío tipo Wagner, mientras que el Scherzo es una danza campesina en la que los bronces ceden la primacía al oboe. Es curioso que Weber que amaba al clarinete y le dedicó concertino y conciertos no los incluya aquí pero el motivo es sencillo: fueron escritos para la orquesta del Duque Eugen Von Wurttemberg que no los tenía. Finaliza con un Presto que es un Rondó pero ya no al estilo de Mozart. Ya no estamos en el clacisismo. No por nada se recuerda a Weber por su "Invitación a la danza" ya que toda su sinfonía es "danzante" pero es notable el efecto de "llamadas y respuestas" de un grupo a otros y de efectos de "eco" que son además de pegadizos, sumamente divertidos.


Conradin Kreutzer (1780-1849) había compuesto una ópera -Melusine- en 1833 que le había sido ofrecida al rechazarla Beethoven. Félix Mendelssohn (1809-1847) asistió a su estreno y no le gustó. Al año siguiente escribió su propia versión sobre este "Marchen" (cuento de hadas) sobre una princesa que en los sábados se transformaba en una sirena.. Por ello, al casarse con el conde Raimundo le puso la condición de que no entrara en su habitación en ese día. Es otro tema bien "romántico". A Mendelssohn podemos ubicarlo en el "Romanticismo pleno"; a éstos románticos les gustaba además de componer buena música, pintar, escribir; otro epítome del "romanticismo 100%" es R. Schumann (1810-1856) que era crítico y periodista (es difícil imaginar a Bach o Mozart o Haydn pintando acuarelas o escribiendo poemas o novelas ¿no?). Mendelssohn es inigualable describiendo la gruta de Fingal o El Sueño de una noche de verano o mares, viajes, etc. Aquí el inicio con arpegios de cuerdas también nos adelanta a las "Ondinas" wagnerianas del Oro del Rin. La pieza data de 1834 y fue un regalo para su queridísima hermana Fanny. ¿Puede haber algo más romántico que eso?