Ayer, luego de seis años en pareja, Julieta Prandi se casó con Emanuel Ortega. Una boda por civil que contó con la presencia de Evangelina Salazar y Palito Ortega, suegros de la novia, quienes, en charla con Intrusos, se mostraron encantados de tenerla en el clan.
Evangelina Salazar, chocha con Julieta Prandi. ¡Si era la que quería para mi hijo!
La mujer de Palito, madre de Emanuel Ortega, se mostró feliz con su nuera y conmovida tras el casamiento civil de la pareja.
“Estamos felices, felices, y ellos también que es lo más importante”, dijo Evangelina al móvil de Intrusos. “La relación fue fantástica desde el primer día que la conocí y tiene unos hijos maravillosos, unos chicos tan bien criados, tan amorosos, inteligentes. Estamos muy contentos de que estén en nuestra familia”, agregó la actriz.
“Ver a nuestros hijos que van haciendo su vida, van formando su familia y gracias a Dios los podemos acompañar”, agregó Palito, dando el pie para la observación de los conductores. Es que los hermanos del novio no estuvieron presentes.
“Mis hijos tenían todos compromisos… Julieta está por venir, que es la que puede”, explicó Evangelina; si bien Julieta Ortega había dicho que no tenía compromisos ese día, cuando Ángel de Brito trató de tirarle la lengua con esta boda, dato que ya manejaba. Según dijeron algunos medios nacionales, el casamiento fue "casi una sorpresa", y la pareja avisó sobre la fecha a sus íntimos.
Julieta Prandi: "Lo vivo con mucha paz"
“Lo vivo con mucha paz, es un momento esperado y elegido”, fueron las palabras de Prandi, que encontró el amor en Ortega tras el infierno que, supo decir, pasó con su ex Claudio Contardi. La modelo y actriz mantuvo una fuerte batalla personal y legal que se hizo pública, en la que él supo acompañarla. El calvario de la rubia terminó con una condena a de 19 años de prisión para el su ex, por abuso sexual con acceso carnal en contexto de violencia de género, tal como especificó Primicias Ya.
Por su parte, Ortega estuvo más de dos décadas con la exmodelo Ana Paula Dutil, quien supo enfrentar una profunda depresión y problemas de alcohol. Ya recuperada, mantiene un buen vínculo con el flamante matrimonio y con la familia Ortega.