El sábado por la noche, Comodoro Rivadavia fue escenario de un ritual colectivo que mezcló duelo, música y gratitud. Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado eligieron no cancelar el show tras la muerte del Indio Solari, ocurrida apenas el día anterior, y prefirieron convertir el dolor en un homenaje multitudinario. Tras una velada inolvidable, fanáticos de todas las edades se acercaron a recibirlos, aplaudiendo y extendiendo brazos en busca de un gesto o una mirada al aeropuerto. Entre los músicos, Gaspar Benegas fue el encargado de poner en palabras el ánimo del grupo.
Gaspar Benegas, cantante de Los Fundamentalistas, se quebró al hablar del Indio: "Lo voy a recordar siempre"
En medio de la profunda tristeza por la muerte de su líder, el integrante de la banda se emocionó en el aeropuerto de Comodoro Rivadavia luego del multitudinario concierto que dieron el sábado a la noche.
Con la capucha calada y la mirada baja, fue interceptado por diferentes periodistas mientras se acercaba a la zona de check-in. “Quiero agradecerle a toda la gente de Comodoro que vino a apoyar anoche y que nos contuvo en una fecha muy difícil para nosotros”, expresó el artista luego de que se acercaran los micrófonos a su rostro.
El cansancio y la emoción le ganaron la pulseada y, con la voz quebrada, admitió: “No quiero hablar del Indio, pero lo voy a recordar siempre con mucho cariño”.
De esa manera, la tristeza en quienes fueron colegas del Indio seguía presente a poco tiempo de darse a conocer su muerte. Pero el duelo también se vivió sobre el escenario, ya que este sábado, Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado decidieron no cancelar su presentación en el predio ferial de Comodoro Rivadavia. La noche se transformó en un tributo colectivo, atravesado por la emoción, la gratitud y la necesidad de despedir al cantante como solo el rock argentino sabe hacerlo.
La emoción fue protagonista desde el primer acorde. Los músicos, lejos de buscar gestos grandilocuentes, eligieron mostrar su vulnerabilidad: abrazos largos, ojos rojos y una energía contenida que explotó en cada canción. Se notó el esfuerzo por sostener la voz y el temple, sobre todo cuando la multitud respondió con aplausos y cánticos que retumbaban en el aire frío de la noche.
La primera parte del show funcionó como un repaso por clásicos y canciones infaltables, pero el punto de inflexión llegó cuando las luces bajaron y en las pantallas apareció la imagen del Indio Solari. Era el turno de “Encuentro con un ángel amateur”, una de las piezas más emotivas de su repertorio. El predio entero quedó en silencio mientras la voz del Indio llenaba el espacio con una confesión que, en ese contexto, adquirió un nuevo significado: “ Yo ya no puedo cumplir hazañas que prometí, solo seguir cantando”. Las cámaras enfocaron a Pablo Sbaraglia, el tecladista, con el rostro cubierto de lágrimas. La emoción de los músicos cruzó el escenario y se multiplicó en el público, que acompañó ese momento con respeto absoluto y una ovación que se extendió varios minutos.
A medida que avanzaba la noche, la tristeza se fue transformando en una mezcla de agradecimiento por la música, de reconocimiento a la historia compartida y de certeza de estar participando en el nacimiento de una leyenda. Las canciones siguieron sonando, cada una recibida como un regalo y una despedida. Los abrazos entre desconocidos, los coros espontáneos y la comunión entre banda y público fueron la mejor muestra de que Solari dejó mucho más que canciones: dejó una cultura y una manera de vivir la música.
Así, Comodoro Rivadavia fue mucho más que el escenario de un show: fue el epicentro de una despedida colectiva, un rito que transformó la tristeza en agradecimiento y la ausencia en un acto de amor compartido. Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, el público y la música tejieron juntos una noche para la historia, recordando que el rock argentino, cuando se lo propone, puede ser el mejor refugio para el duelo y la memoria.