El 17 de enero de 1949 nació en la ciudad de Paraná Carlos Alberto "Indio" Solari, y el resto fue historia pura. Fallecido este viernes 5 de junio, el artista fue considerado uno de los ídolos populares de mayor impacto de la Argentina y una figura central de la cultura rock nacional. Aunque el fervor por sus canciones muchas veces eclipsó otros aspectos de su figura, hubo curiosidades y episodios de su vida que pocos conocieron. En sus 77 años atravesó experiencias que fueron desde lo risueño hasta lo más oscuro.
Indio Solari: torturado en dictadura, qué significaba Patricio Rey, cuando conoció a Evita y las curiosidades de su vida
El exlíder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, fallecido este viernes 5 de junio, fue una de las figuras más influyentes de la historia del rock argentino. A lo largo de su vida protagonizó historias tan sorprendentes como conmovedoras.
A lo largo de su carrera, el Indio brindó entrevistas que revelaron datos poco conocidos y que muchas veces quedaron relegados frente a la magnitud de su obra artística. Además, en 2019 publicó el libro Recuerdos que mienten un poco, donde repasó detalladamente distintos momentos de su vida. Desde la fotofobia hasta su paso como director de un Hogar de Niños, pasando por la tortura durante la última dictadura y aquel episodio en el que fue alzado por Eva Perón, Solari dejó una extensa bitácora de experiencias que hoy cobran un significado especial.
Su origen, Evita y la Revolución Libertadora
Su padre era José Solari, oriundo de La Pampa. Trabajó toda su vida en el Correo, una tarea que lo obligó a recorrer distintos puntos del país. Ese itinerario terminó llevándolo a conocer a Celina Estelita Choy, la madre del Indio. Ella era hija de un vascofrancés que la abandonó en la ciudad de Río Colorado, en Río Negro.
Originalmente, la intención de "Chicha" —como apodaban a Celina— era llamar Norman a su hijo, aunque finalmente prevaleció el nombre de Carlos Alberto. El músico tenía un hermano diez años mayor, Jorge Solari, quien desarrolló una carrera militar.
Años después, la familia se mudó de Entre Ríos a la provincia de Santa Fe. Allí, según relató el propio Solari, Eva Duarte lo tuvo en brazos durante una visita oficial de la esposa de Juan Domingo Perón, a quien él definía como "la hermosa muchacha de Los Toldos". Incluso llegó a afirmar que, de no haber colocado a sus padres en la portada de su disco El ruiseñor, el amor y la muerte, habría elegido a Evita como figura principal.
Cuando ocurrió el golpe de Estado conocido como Revolución Libertadora, en 1955, tenía apenas seis años. Según recordó, sus padres fueron a buscarlo apresuradamente a la escuela porque los aviones de la Armada sobrevolaban la zona con la intención de bombardear el Regimiento Séptimo de Infantería de La Plata, ubicado muy cerca de donde se encontraba.
Cómo conoció a Skay y la tortura durante la dictadura
Los hermanos Beilinson eran tres: Daniel, Guillermo —apodado "el Negro"— y Skay. La novia del Negro era amiga de Andrea, quien entonces era pareja del Indio. A partir de ese vínculo comenzó una amistad basada en una pasión compartida por el cine. Años más tarde, Guillermo fue el encargado de diseñar el primer videoclip de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Masacre en el puticlub.
También por esos años le presentaron a Skay Beilinson, quien ya había integrado otras bandas dedicadas principalmente a interpretar canciones en inglés. Junto a Solari realizaron la banda sonora de una película dirigida por el hermano mayor del músico. Desde entonces comenzaron a tocar juntos, dando forma a lo que más tarde sería el universo ricotero.
Por aquella época, Solari estaba radicado en City Bell, en las afueras de La Plata. Una noche, mientras compartía una reunión con amigos en su casa, salió a fumar y observó la presencia policial. En plena dictadura cívico-militar, los agentes ingresaron a la vivienda, secuestraron fotografías de recitales de Patricio Rey y detuvieron a todos los presentes. Tres de ellos fueron enviados a un calabozo.
El Indio relató que fue torturado con una picana eléctrica y que recuperó la libertad horas más tarde. Según contó, el argumento utilizado por los policías para justificar el procedimiento fue una supuesta "investigación de antecedentes".
Qué le gustaba al Indio del rock argentino
Aunque no le agradaba demasiado el rock nacional, al que definía en gran parte como "boleros rápidos", sí expresó admiración por algunos artistas y discos fundamentales de la escena argentina.
Entre sus preferencias destacaba los dos primeros álbumes de Almendra y también la obra de Manal. De hecho, consideraba que Avellaneda Blues era una canción extraordinaria y una de las composiciones más logradas del rock argentino.
¿Por qué el nombre Patricio Rey?
En su casa de La Costa, una tarde Solari revisaba un recetario que había editado Royal, la famosa marca de postres. Allí inventaban a una cocinera ficticia dibujada, quien presentaba las recetas. Su nombre era Patricia Rey. La idea era crear un personaje que no fuera nadie puntual de la banda, un padrino que podía encarnar en cualquier cosa.
De dirigir un Hogar de niños a rechazar a Charly García
En Buenos Aires, su hermano Jorge había tomado dirección de un Hogar de Niños en el barrio de Once, sobre la calle La Rioja. Necesitaba una mano derecha y Carlos Alberto se encontraba en complicaciones económicas, ya estando con Virginia, su actual pareja. Fue durante ese lapso cuando se le empezó a caer el pelo definitivamente. Para el lamento de los niños, llevar adelante dos vidas paralelas hizo que ya no pueda sostener el ritmo de supervisor en el hogar.
Para los principios de la legendaria banda, Charly García se ofreció a producir un disco, pero el Indio le dijo que no. Para él, los productores de ese momento buscaban que los discos sonaran como ellos mismos querían, según sus gustos particulares. Solari quería aprender por su cuenta para evitar este tipo de situaciones.
Ñan fri frufri, Jijiji y la fotofobia
Uno de los temas más peculiares de Los Redondos es "Ñam fri frufi fali fru”, del disco Gulp y editado en 1985. Parecen onomatopeyas sin sentido alguno, pero hace poco tiempo el Indio reveló su significado: “Era un juego, a partir de la experiencia con una señorita que me daba besos y decía esa frase que me causaba gracia”.
Por otra parte, otro enigma fue el impacto de “Jijiji”, una canción que se convirtió en “el pogo más grande del mundo” para cada concierto del Indio y que genera asombro internacional ante los innumerables videos de youtubers reaccionando a esa multitud enajenada. Según Solari, el tema se relaciona a la droga, la paranoia. Posee una marcha muy convocante, una narración de un suceso horrible, una pesadilla que a la vez representa una realidad.
Otro dato curioso es que cuando la banda comenzó a tener popularidad, el Indio empezó a mostrarse con lentes negros. Lo cierto es que padecía una leve fotofobia. Nunca le gustaron las poses, los flashes de las cámaras, le generaba vergüenza y, en parte, era uno de los motivos por los cuales nunca fue a la televisión.
El encuentro con Luca Prodan, Martín Carrizo y la hepatitis que casi lo mata
El 23 de mayo de 1987, Patricio Rey se presentó en el pub Cemento y contó con la presencia del líder de Sumo, Luca Prodan, algo poco habitual para el hermetismo que caracterizaba a los redonditos. El Indio compartió escenario con él, pero su relación artística fue incluso más allá.
Una tarde, Luca pasaba por la casa de Poli, la mánager de Los Redondos, y se llevó un papel donde estaba escrita “Mejor no hablar de ciertas cosas”, una mítica canción de Sumo. Al Indio nunca le molestó y hasta sostuvo que la versión del extranjero era mejor que la ideada por él y Skay.
Otro encuentro significativo en su vida fue Martín Carrizo, quien se desempeñó como baterista y mano derecha de Solari en el diseño de sus últimos tres discos, trabajando en el estudio. La historia los conectó desde un principio, aunque ambos no lo supieran.
Los Redondos solían tocar en una sala de ensayos que se ubicaba en el barrio porteño de Chacarita. Ese lugar también lo frecuentaba un adolescente Carrizo, quien oía día a día la poesía y melodía puesta en práctica por la banda. Un día, estaba pactada la prueba de un aspirante al puesto de baterista. Sin embargo, la hora señalada para el encuentro había pasado y el tiempo de espera se prolongaba. Entonces, como Solari sabía que Martín tocaba y lo veía siempre cerca del lugar, le ofreció probarse para que sume una experiencia.
La emoción de Carrizo era indescriptible, pero cuando se posicionaba para iniciar la sesión llegó Walter Sidotti con las manos engrasadas porque se le había roto la moto, motivo por el cual se demoró. Finalmente, Sidotti iba a asentarse en la formación más reconocida de la banda. A pesar del desencuentro, Martín tendría su revancha décadas luego.
Aunque muchos no lo sepan, Solari contrajo hepatitis en el 2004 y casi le cuesta la vida. Sin la presentación de ningún síntoma, se realizó un chequeo de rutina y le detectaron el virus. Los médicos le afirmaron que las chances de sobrevivir eran del 50%, pero afortunadamente el tratamiento dio resultado.
El casi encuentro con Maradona, los fundamentalistas y la firma de los discos
En 2005, el astro Diego Maradona condujo un programa propio en Canal 13: “La noche del 10”. Los invitados eran de calibre internacional y las principales figuras del país desfilaban por allí. Por supuesto, el Indio fue uno de los apuntados. Fue Claudia Villafañe quien se comunicó con el entonces mánager de Solari, Julio Sáez, para que acudiera al programa. Aunque lo consideraba un genio, la televisión significó una barrera infranqueable para que se produzca el encuentro de ídolos.
¿Por qué le puso el nombre Los fundamentalistas del aire acondicionado? Así lo explicó el mismo: “El fundamentalista soy yo, viví mucho en la playa, pero de grande pasé al culto de la temperatura ideal. Era una broma, nunca pretendió ser otra cosa, no había sostén intelectual”.
Al revisar sus discos en la etapa solista, jamás aparece el nombre Indio Solari, sino que la autoría de la obra es adjudicada a seudónimos que refieren a él, como “Caballo loco” o “El fisgón ciego”. La razón fue por un convencimiento de terceros hacia el Indio en el arranque de su nuevo proyecto, algo que incomodaba a su mánager, quien debía aclarar en la Sociedad Argentina de Autores y Compositores de Música que realmente estos personajes se trataban de Solari.
La lucha con el Parkinson: dignidad hasta el final
En marzo de 2016, Indio Solari confirmó públicamente que padecía la enfermedad de Parkinson, en un gesto que sorprendió y conmovió a sus seguidores. El anuncio se produjo durante un recital en Tandil, donde expresó ante la multitud: "el Parkinson me anda pisando los talones".
A raíz del avance de este cuadro neurodegenerativo, Solari se vio obligado a alejarse de los escenarios de manera presencial. Su último concierto físico tuvo lugar en la masiva noche de Olavarría en marzo de 2017.
En febrero de 2023 confirmó que no volvería a los escenarios: "Ya no tengo ganas de seguir, de ser un artista que está peleando en el escenario. El Indio ya cumplió su tiempo, y el mister no tiene vocación de directo, tiene ganas de hacer música y que la toque quien quiera."
Incluso enfermo, siguió creando. Siguió publicando. Siguió siendo. Eso dice más de su carácter que cualquier elogio.
El adiós
Su partida marca el cierre de una etapa para miles de seguidores que encontraron en sus canciones una voz propia y un refugio de resistencia cultural. Él mismo lo había sentenciado: "No se confundan. Aún cansado y enfermo, yo no soy un artista dedicado al entretenimiento."
No, Indio. Nunca lo fuiste. Fuiste mucho más que eso. Fuiste el espejo roto en el que una Argentina entera se reconoció, se dolió, se alegró y se rebeló. Fuiste la prueba de que el rock puede ser, también, una forma de dignidad.