La historia nacional, desde que Argentina es tal, es tan amplia, rica, variada y surtida, según quien sea el que la relate. Desde hace décadas muchos historiadores, realizadores y profesionales en general han puesto en valor el rol de la mujer en momentos cruciales para el país, y tomando esa posta es que, desde la Productora Piramidal, de San Luis, se está avanzando en un proyecto con esencia cuyana: “Me llamaron Pancha”. Su director, Carlos Ortega, compartió con DIARIO DE CUYO los detalles de la serie ficcional basada en hechos reales que espera contar con el apoyo de la “N roja”.
"Me llamaron Pancha", la apuesta audiovisual de espíritu cuyano que valora a las mujeres de la historia nacional y busca llegar a Netflix
La Productora Piramidal está detrás del proyecto que se encuentra en desarrollo. Años de trabajo, colaboración con profesionales de Cuyo y la esperanza de aparecer en el catálogo de plataformas de streaming.
“La propuesta nace hace seis años, cuando me encuentro con la historia la Pancha Hernández, una mujer puntana que fue granadero a caballo. Toda su historia es impresionante y eso me llevó a querer compartirla, a entender que es una historia que merece ser contada”, explicó Ortega. Pero su objetivo no se estableció solo en narrar, de forma ficcional, la historia de Pancha, sino también de otras mujeres “espías”, es decir, que fueron parte importante de gestas históricas, no desde el campo de batalla, sino desde otros sitios.
Melchora Pringles, Macacha Güemes, Martina Chapanay, Juana Azurduy y Manuela Sáenz son algunas de las protagonistas de la historia que ya cuenta con un guion. “Lo más interesante tanto de la vida de Pancha como de todas las mujeres es que han sido olvidadas durante mucho tiempo, invisibilizadas. No ha quedado mucho registro de todas, salvo de un par. La idea es visualizar y mostrar un poco más la vida y obra de esas mujeres que lucharon con uniforme, que hacían los cuidados, que estaban encargadas de la comida, que son parte de la historia”, remarca Ortega.
Ampliar el financiamiento y el anhelo de llegar Netflix, los planes para el corto plazo de “Me llaman Pancha”
En el proyecto audiovisual hay profesionales de San Luis y Mendoza. Los representantes de San Juan son Emanuel Morte y Julieta Adaro; y también se han incorporado profesionales del rubro que formaron parte de importantes proyectos nacionales como El Eternauta o Envidiosa.
Hace unos tres años se viene trabajando en el desarrollo tanto del guion como de la biblia audiovisual y el dossier, material necesario para poder vender el proyecto y lograr un mayor financiamiento para hacerlo realidad. “Apuntamos a Netflix y ya estamos en conversaciones con ellos. Es el primer objetivo”, aseguró Carlos.
Y continuó: “El objetivo de la propuesta es mostrar Cuyo al mundo y que todos conozcan esta historia, la historia de Pancha".
Actualmente el proyecto cuenta con el respaldo de la Cámara de Diputados de San Juan, que lo declaró de interés cultural reconociendo su valor histórico y patrimonial. También del Gobierno de San Luis, y de la Asociación Atenea Cultural Sanmartiniana de Mendoza, entre otros.
Quién fue Pancha Hernández, la puntana que podría tener su serie
Francisca Hernández, o Pancha como era conocida, fue una de las pocas mujeres que logró el visto bueno de San Martín para sumarse a la gesta sanmartiniana desde el campo de batalla, en las filas de lucha. “Ella salvó dos veces la vida de su marido en batalla, curó enfermos, fue granadero a caballo con sabre y fusil y formó parte de la revuelta realista en San Luis en 1819”, remarcó Ortega.
Algunos archivos históricos la mencionan como la primera mujer granadero a caballo reconocida en la historia argentina. Otros la posicionan como la única en lograr el aval de San Martín.
Participó de batallas de Moquegua, Junín, Pichincha y Ayacucho; y fue reconocida por el general Juan Lavalle, quien la ascendió a grado de sargento.
En un contexto histórico que confinaba a las mujeres al ámbito privado, Pancha Hernández no solo desafió los estereotipos de género, sino que dejó una huella imborrable en la construcción de la patria. Su figura, hoy reivindicada, trasciende el hecho militar y se convierte en un símbolo cultural, de identidad puntana y de lucha por la igualdad. En San Luis cada 8 de febrero le rinden honor al conmemorar el Día de la Paisana Puntana, recordando su coraje en vida y su participación en la lucha por la independencia nacional.