Le llegan cientos de twitters. Tiene club de fans en Facebook. La gente lo para para sacarse fotos. Le regalan ropa y hasta lo invitan cuando va a comer afuera. ¿Es Ricky Fort? ¿Es Marcelo Tinelli? ¿Es Marley? ¡No, es Darío Barassi! Miembro de una tradicional familia de letrados, el abogado sanjuanino que egresó en Buenos Aires con diploma de honor y 9,80 de promedio, saltó a la TV y se convirtió en uno de los personajes de la pantalla chica. También actor, arrancó -inolvidable casting mediante- como notero de AM (que conducen Verónica Lozano y Leo Montero, suerte de padrinos mágicos, en Telefe). Y con su verborragia y simpatía, aterrizó en el piso como panelista, donde sus ocurrencias aportan un sabroso condimento al programa, que extiende horario (de 10 a 13) y cambia equipo. "Pero tranquilos que Barassi sigue", dice el también conductor radial, en una extensa charla con DIARIO DE CUYO, mientras descansa en la provincia.

- ¿Te seducía la idea de ser notero?

- No. Cuando una compañera de teatro me avisó lo del casting, lo pensé más como un puente. Era un gran programa, con figuras importantes, un gran canal... Le avisé a un amigo periodista y nos mandamos, apostando a que iba a quedar él.

- Pero...

- Te daban una noticia, tenías que venderla y mandar el tape. Cuando salió mi amigo, lo vi tan cómodo que dije "yo me mando". Bueno, empecé a hablar; y con esto de que soy sanjuanino, que hago teatro y me sacaron un poco la tonada y que me hago el cheto en Buenos Aires, tengo una voz como rara. Encima soy gigante, transpiro cuando hablo, muevo las manos y me toco los lentes todo el tiempo... Empezaron a mirarme como diciendo ¡¿Qué es este especimen?!. Me calmé un poco y me dijeron "Hacé el copete". No tenía idea qué era eso, pensé que era copetearse, tomar algo, y al final dije "no sé qué es". Cuando me dieron la libertad para vender la nota, se originó como una situación teatral. Y ahí sí. Me convertí en actor, ellos eran mi público, se empezaron a reír de mi personaje, porque a esa altura yo ya era un personaje, y así empezó todo. Quedamos preseleccionados dos y al otro día salimos a la calle. Me pusieron un micrófono en la mano y me mandaron a un estreno a encarar famosos. A mí la cámara no me inhibe, el famoso tampoco y caigo bien de primera -que poco humilde estoy quedando (risas)- así que fluyó...

- Y terminaste el año en el piso...

- Por pedido de Leo me empezaron a probar, que es como el salto que todo notero quiere dar... Yo no esperaba que la televisión se me diera así...

- ¿Alguna vez te marcaron el "interior"?

- Cuando empecé Derecho sí y depende mucho de uno revertir eso. Apenas rendí mi primera materia, me fue mejor que a todos y empezaron a decir "ah, mirá el gordito". Con los chicos del piso fue todo nuevo: me maquillaban, las luces, Lozano divina caminando a metros... pero no forcé nada. Lo que tengo claro es que yo también fui muy respetuoso, cero invasivo. La tele es una hoguera de vanidades. Hay códigos y los entiendo. Igual es un equipo, con buena onda desde el principio y que alienta. Y tanto Vero como Leo son muy generosos. Pasar en menos de un año de notero a panelista, bailar, hacer sketches, tener un segmento donde cocino con famosos... son unos genios y aprendo de ellos.

- ¿Y sentís que ya sos de la farándula?

- Uno se sorprende porque de repente hay fotos de famosos y está la tuya, o te hacen fotos, y uno dice ¿en qué momento pasó esto?. Y, un poquito de la farándula me siento. Me acuerdo cuando fuimos al estreno de La Bella y la Bestia con mi novia (una sanjuanina, psicóloga), flashes, notas, mi novia salió corriendo, yo me quedé ahí parado, sin entender nada... Cholulo nunca fui, pero sí me moría por estar cerca. Yo era de los que cuando salía de la ducha me miraba al espejo y agradecía el Martín Fierro...

- Notero no, pero te seducía la tele...

- El mundo artístico me encanta, no sólo la tele y los famosos...

- Y te toparás con estrellas y estrellados...

- Y, de repente son las tres de la mañana y estoy haciéndole una nota a Zulma Lobato, en un bar de Pompeya, vestido de cowboy...

- Pago por ver

- ¡Y yo por no hacerlo nunca más! (risas). Tenés figuras como Susana o Mirtha, que tienen el oficio y paran para hacer la nota, o te cruzás con una vedetonga que acaba de salir y no te da bola...

- Y la querés estrangular...

- La clave es no creerte la farándula, saber que es todo un trabajo, como una ficción dentro de la realidad, porque si no te dan ganas de tirarle el título de abogado por la nuca! (risas). Pasó que el entrevistado no tiene ganas de jugar el juego, porque está cansado, y todo bien, le das la mano y chau. O te cruzás con un (Ricardo) Darín, que aunque esté muerto te va a hacer la mejor nota del mundo...

- ¿De este año, qué figuras rescatás?

- Sin juicios de valor, creo que Fort logró un personaje y fue materia de análisis permanente. Luego fue excesivo, pero como entretenimiento, garpó, y entiende el juego televisivo. Lo que me sorprendió fue la pareja de Paula y Peter, cómo pegó en la gente. La Mole también fue colorido... y bueno, Tinelli, es un monstruo, un generador de personajes y situaciones impresionante.

- ¿Y vos? ¿Te ves entre las revelaciones 2010?

- No me lo termino de creer, no sé cómo se junta gente alrededor mío o cómo me griten "Barassi, genio'... ¡Y yo no soy ningún genio!

- ¿Nunca te la creíste, ni un chiquito?

- No, me sigue pareciendo todo muy nuevo, un mundo a conquistar. Lo que sí, sigo un consejo que me parece muy sabio: tengo que ser muy agradecido a la gente. Así que yo abrazo, beso, foto...

- ¿Tiene su lado negativo?

- Y sí, un día te levantaste con la peor y tenés que estar como nuevo. La tele es mucho maquillaje, luces y a salir divinos. Después tenés una vida como todos, pero todavía no estoy tan expuesto...

- Mirá que ya tiraron que tenías un romance con Daniel Gómez Rinaldi...

- (Risas) Esas cosas me divierten mucho. El humor es la base de todo en mi vida. Que me jodan con algo en lo que yo me presté, me divierte. Y si alguien se divierte viéndolo, todo bien. Ojo que también te topás con gente que te bardea, pero por suerte son más a los que les gusto...

- Es tu momento...

- La vida del artista tiene mucho que ver con esto de aprovechar la oportunidad, la ola. Yo este año estuve haciendo teatro, radio en Pop, la tele, publicidad... No viví, me engordé la vida, se me cayó el 200% del pelo y estoy estresado, pero hay que aprovecharlo (risas).

- ¿A qué le dirías que no?

- Fort me llamó para un stand up con noteros, pero en teatro algo de camino tengo hecho. La plata no era una locura, aunque tentadora, pero no me terminé de identificar con eso. También tengo muy buena onda con Carmen Barbieri y si pudiera encontrar algo más teatral dentro de lo que ella hace estaría bueno...

- ¿Y un GH o un Bailando?

- No sé, lo consultaría con Luli (la novia) o un par de amigos... Yo soy un gordo rebelde pero con estructuras, entonces me tiro a la pileta, pero sabiendo que tiene agua.

- ¿Acá como tomaron tu popularidad?

- Cuando llegué me paraban para sacarse fotos, me ponían los chicos al lado, está buenísimo que me pase en San Juan. Y mi familia y amigos, al principio no entendían mucho qué iba a pasar, pero ahora están fascinados...

- ¿Se sorprendieron?

- No, porque toda la vida fui "A ver que el gordo baile, mirá que el gordo hace una escena de tal cosa...'. El histrionismo y el humor siempre fueron parte de mi vida. Además, soy el mismo, con o sin cámaras...

- Te volverán loco a preguntas...

- Asado al que voy ¿Che, es verdad tal cosa? ¿Es cierto que tal tiene celulitis? Las minas quieren saber lo peor, y yo les digo que sí a todo para que se sientan bien. Y mis amigos son del ¿Y yo puedo estar con ésta? (risas). Cuando uno está un poquito más adentro lo toma con más naturalidad, y te olvidás que antes lo veías igual de afuera...

- Y desde adentro ¿Cuál es tu meta?

- Consagrarme como actor. Siento que no llegué a ningún lado, que sigo en búsqueda. Pero estoy bastante orientado y camino con una gran felicidad.