Antes de volver a San Juan para compartir una clase intensiva de actuación, el próximo domingo 2 de agosto de 2026 en el Auditorio del Museo de Bellas Artes Franklin Rawson, Luis Machín conversó con DIARIO DE CUYO sobre los caminos que lo llevaron a elegir el teatro como forma de vida.
Luis Machín al Museo de Bellas Artes Franklin Rawson. "La actuación es una forma de religión"
Machín regresará a San Juan para brindar una clase intensiva de actuación y reflexiona sobre una vocación nacida de la curiosidad por el comportamiento humano. Un encuentro para que los artistas sanjuaninmos no se pierdan.
Con una trayectoria construida entre los escenarios independientes, la televisión y personajes memorables como Sigmund Freud, el actor repasó sus comienzos en Rosario, la curiosidad que despertó en él la observación de las personas y la manera en que la actuación terminó ocupando el lugar que alguna vez tuvo su profunda militancia religiosa. También reflexionó sobre el presente de la cultura argentina, el impacto de las redes sociales en las nuevas generaciones y los desafíos de un oficio que, asegura, sigue ejerciendo con la misma pasión que cuando era adolescente.
- ¿Luis hacía mucho que no venía a San Juan?
- Sí, a San Juan hace bastante. Estuve ahora hace dos o tres años con "La última sesión de Freud". Ahora voy con un encuentro con gente con interés por actuar, es una clase que yo vengo dando hace varios años. A veces son encuentros más largos, en Mendoza hice un encuentro de tres días. En San Juan será de una jornada extensa.
- ¿Cómo será?
- Está pensado para actores, actrices, estudiantes, docentes y apasionados por las artes escénicas que deseen profundizar en el trabajo interpretativo. Durante tres horas de formación, compartiremos herramientas, ejercicios, experiencias y conceptos fundamentales para el desarrollo del actor, abordando aspectos esenciales del trabajo escénico, la construcción de personajes y la búsqueda de una interpretación auténtica y comprometida.
- ¿Eso que profundizará en la clase es parte de lo que lo llevó a estudiar actuación?
- Yo llegué al teatro por esa curiosidad por el ser humano que siempre tuve.
- Por qué eligió el teatro y no la carrera de Psicología?
- Son cosas que se van dando. A mí, siempre me gustó observar a la gente. Me doy cuenta que desde chico había algo ahí, era bastante observador de los comportamientos familiares en principio, en los comportamientos de la gente, en manifestaciones sociales importantes ¿Cómo eran? Yo iba a ver mucho fútbol cuando era chico, me llevaba mi papá. No me interesaba tanto el fútbol, el deporte nunca fue atractivo para mí. Siempre me llamó más la atención la gente y me acuerdo eso, que desde chico ir a ver los partidos y lo que me generaba curiosidad era ver a la gente en la platea o en las tribunas, cómo alentaban al equipo, qué cosas decían, cómo se comportaban. Esa pasión de la gente que me resultaba bastante incomprensible, todavía me resulta lejana.
Siempre me llamó más la atención la gente y me acuerdo eso, que desde chico ir a ver los partidos de fútbol y lo que me generaba curiosidad era ver a la gente en la platea o en las tribunas, cómo alentaban al equipo, qué cosas decían, cómo se comportaban. Esa pasión de la gente que me resultaba bastante incomprensible, todavía me resulta lejana, me resultan lejanas algunas manifestaciones tan, tan masivas como las que despierta el fútbol argentino .
- ¿Y eso como lo llevó al teatro?
- Yo creo que eso fue como algo que me fue formateando la cabeza para el lado de la interpretación.
- ¿Cuándo fue? ¿Después del secundario o mientras estaba cursando?
- No, cuando era chico, era muy chico. Yo iba mucho al teatro, mi mamá me llevaba mucho al teatro, al cine. Eran mundos para mí muy atractivos. Siempre me preguntaba qué pasaría después que terminaba la hora de teatro, dónde se iban los actores en la televisión cuando los veía. Dónde se van cuando se van. Esa incomprensión de la televisión. Es tan, tan, tan raro eso de que la gente aparece dentro de un cuadradito. Ese tipo de curiosidades me fue despertando evidentemente las ganas.
- Dejó una militancia muy fuerte en la religión católica para dedicarse a la actuación...
- Se fue diluyendo naturalmente, lo que le fue dando más paso al teatro. Cuando yo era chico tenía una creencia religiosa muy fuerte y le dedicaba mucho tiempo y militaba la religión.
- ¿Y qué paso?
- Y después de poco, bueno, sí, el teatro, la actuación fue como colmando ese tiempo y se fue, bueno, me fui yendo de la religión hacia la actuación. La actuación es una forma de religión, porque uno entrega mucho ahí.
- ¿A qué edad ingresó a un instituto o empezó a hacer teatro?
- Empecé a hacer teatro a los 16 años, en el cuarto año de la escuela secundaria. Yo soy de Rosario. Y cuando terminé la secundaria. Yo ingresé en el '86 cuando se abrió la Escuela Nacional de Teatro y ahí la cursé. Y ahí también itineré por los grupos locales de teatro. Siempre fue muy variada mi formación académica, por un lado y por otro lado práctica.
- ¿Cree que es necesaria esa combinación en la formación para tener distintos puntos de vista?
- Sí, exactamente.
- Hablando de sus inquietudes sobre el comportamiento ¿Qué lo atrapó a usted para meterse en la piel de figuras como Freud?
- Tiene que ver con eso, tiene que ver con la curiosidad. Son personajes que antes de abordarlos me resultaban muy atractivos, sobre todo Freud.
- ¿Fue complejo de abordar?
- Es una actividad compleja la de la actuación y también fascinante, por lo menos a mí me resulta fascinante. Por eso me gusta componer, me gusta componer comportamientos, me gusta abordar historias, que también sea mi actividad, un lugar donde la gente pueda reconocerse.
- ¿El aplauso le da satisfacción internamente?
- Creo que lo más valioso es mantener vivo en el tiempo ese interés por lo que uno hace. Después algunos te aplauden, otros no te aplauden. Pero claro que da satisfacción el que cuando la gente ve algo que uno está haciendo lo manifieste en el aplauso, eso hace que, uno lo vea como algo que gustó mucho y por eso aplauden o se paran, o después te dicen cosas cuando salís o te escriben por las redes. Siempre agradezco eso, porque bueno, que a la gente le guste lo que uno hace, es muy bueno.
- ¿Tiene muy en cuenta la reacción de la platea?
- Yo no pienso en eso. No es que yo hago lo que hago para que me aplaudan, yo hago lo que hago primero porque me gusta a mí. Y después, claro que me gusta que a la gente le guste, no sería verdad que te dijera que no me importa que le guste a la gente. Pero quiero decir que yo no es que elijo trabajos para hacer que le guste a la gente y que la van a pasar bien.
Sobre la masterclass en San Juan
- ¿Quiere dejar un mensaje con estas clases que da por el país? ¿Recibe preguntas de la gente sobre la situación respecto al INT?
- Siempre me pareció que cualquier ataque a la cultura es como atacar lo esencial del ser humano, porque el ser humano se completa con lo que aprende, con lo que escucha, con lo que lee. Y la cultura está en jaque desde hace unos años, es de una tristeza muy grande, sobre todo para las nuevas generaciones. Nosotros ya somos gente grande que hemos tenido una formación, no digo que no nos sigamos formando, pero es como se forma hasta el último día de su vida, incorporando comportamiento, conocimiento.
La invitación con los servicios para la charla en San Juan
- ¿Y con las nuevas generaciones que sucede?
- Con los chicos que empiezan a estudiar teatro, que empiezan a estudiar cine, se empiezan a formar, las puertas están cerradas y hay tanta negación de lo cultural, de lo propio, de lo argentino en nuestro caso. Cuando está tan atacada la cultura, a mí me da mucha tristeza porque empobrece la cabeza de los habitantes.
- ¿Qué le sucede a usted cuando observa eso?
- A mí me gusta un país que tenga un crecimiento cultural y que, sobre todo por los jóvenes, yo pienso mucho en ellos. Uno ya tiene la vida, no digo hecha, hay muchas cosas por hacer y yo tengo ganas de hacer muchas cosas todavía antes de irme de este mundo. Pero los que vienen ahora son los que nos van a reemplazar.
- ¿Y cómo ve a los futuros actores?
- Cada vez es más complejo con la aparición de lo que son las redes como TikTok, Instagram… Yo no las niego, no niego el Instagram, no niego el TikTok. No digo que esté mal o que esté bien, son cosas nuevas a las que uno no se va a poder resistir porque siguen sucediendo. Pero bueno, que se puedan conservar algunas formas como las conocíamos antes, me parece que también es tarea nuestra.
- ¿Se acuerda de su primer personaje protagónico?
- Nunca hice un salto. Yo creo que lo de los saltos es algo más contemporáneo, que ahora por ejemplo la gente hace algo en TikTok o Instagram; y eso hace que mucha gente de repente empieza a ser conocido por algo.
- ¿Cómo era antes de las redes?
- Lo nuestro era más casero, ¿no? De repente hacíamos teatro muchos años, hacíamos una publicidad, lo veía mucha gente, después hacía otra participación en un programa de televisión. Fue muy de a poco lo mío, de publicidad, participaciones en la televisión, un personaje un poquito más grande, un personaje con más relevancia, una obra de teatro con gran reconocimiento y giras por afuera del país.
- ¿Qué obra fue la que tuvo mucho reconocimiento para usted?
- Nosotros trabajamos mucho con Ricardo Bartiz en los años ’90 e hicimos giras por Europa durante muchos años con “El pecado que no se puede nombrar”, “La Pesca”, han sido obras que han tenido un recorrido internacional importante, que no es que se conocían comercialmente porque tenían un circuito que era más alternativo pero que igualmente tuvo mucho recorrido. Lo mío no fue de un día para el otro, no lo digo como algo de valor, pero tampoco le quito valor, fue muy de abajo, muy muy de abajo y me gusta que haya sido así.
Los inicios de Machín en la actuación
- ¿Se siente satisfecho?
- Conozco esto desde muy chico, yo crecí creciendo con la actividad mía.
- ¿Y su familia lo apoyó?
- Sí, mi madre, sobre todo, porque mi papá falleció cuando yo recién empezaba. Eso es muy importante para los chicos jóvenes, que sean apoyados por la familia.
- ¿Continúa el prejuicio que hay del oficio?
- Sigue mucho menos, pero sigue.
- Usted ha hecho de villano y también papeles nobles. ¿Cuál de esos bandos prefiere en particular?
- He navegado entre los villanos, los buenos, muchos villanos, pero también muchos personajes nobles también. Y de los bandos intermedios. Y como me gusta actuar, me divierte.
- ¿Alguna deuda pendiente?
- De personajes que me gustarían abordar nunca pienso. Pienso bastante en historias. ¿Qué tengo ganas de contar? ¿Qué me dan ganas de contar? ¿De qué tengo ganas de hablar?
- ¿Y de qué le queda hablar?
- Estoy ensayando una obra para el año que viene, basada en la película de Mefisto que se estrenó en los '80. Ahora, la voy a hacer ahora en versión teatral en el Centro San Martín. Habla de los actores que se entregan a cuestiones vinculadas al poder para desarrollar su propio narcisismo a costilla de cualquiera. Conozco muy bien a mis colegas y me conozco muy bien; y esta obra habla de los narcisismos, de los egocentrismos de los actores.
- ¿Es una tentación muy al alcance para algunos actores?
- Se puede caer muy fácil en eso. Permanentemente. Y eso es algo que me dan ganas de contar
- Quizás cuando había ficción en la TV pero ya no hay...
- No ya no.
El teatro como refugio del arte
- El teatro se ha convertido en refugio del arte ¿no?
- Sí. Hay actores de televisión que han descubierto el teatro ahora porque no les ha quedado otra al no haber ahora posibilidad de hacer audiovisual. Muchos colegas que por ahí no hacían tanto teatro empezaron a ver en el teatro una posibilidad y la gente, bueno, a veces te acompaña, a veces no te acompaña, pero uno sigue actuando.
- Seguir en la resistencia es complicado, ¿no?
- Sí, estamos acostumbrados la gente que está en la cultura.
El dato y los servicios para saber precios y los detalles de la clase en San Juan
- La masterclass será el próximo domingo 2 de agosto de 2026 en el Auditorio del Museo Franklin Rawson, de 14.00 a 17:00 horas.
- Entradas disponibles en https://www.entradaweb.com.ar/evento/2dc4c7d6/step/1
- Precios: tickets anticipados $30.000 (sólo 50 cupos) y localidades generales $35.000
- Organiza: Nadin Montenegro y Garzon Producciones.