Ascender a la montaña Gunung Kemukus, en la isla de Java (Indonesia), podría ser una buena opción para practicar caminata por senderos idílicos para alejarse del ajetreo de la ciudad y respirar aire puro. De no ser, claro, porque allí acuden miles de personas a mantener relaciones sexuales con desconocidos. No se trata de saciar impulsos meramente sexuales sino, aunque cueste entenderlo, de un ritual para atraer la buena suerte.
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¿Ser infiel trae buena suerte?
La tradición tiene origen en una antigua leyenda del siglo XVI y se basa en una historia en donde no puede faltar el príncipe, la madrastra y un enredo del que necesitaban salir. Estaban enamorados y decidieron huir y esconderse en Gunung Kemukus. La cosa no acabó ahí: un día, la pareja fue sorprendida mientras mantenía relaciones sexuales y posteriormente, los asesinaron. Los cuerpos fueron enterrados en la cima de la montaña, y la gente honra esta relación incestuosa haciendo algo parecido.
Sin embargo, el ritual es mucho más complejo y consta de 3 pasos:
1- Debe rezarse una oración y realizar una ofrenda floral ante la tumba del joven príncipe y su madrastra.
2- Es necesarios bañarse en alguno de los arroyos sagrados de la montaña.
3- Encontrar a un extraño dispuesto a practicar sexo.
Quienes siguen este rito lo hacen convencidos de que "serán bendecidos por la buena fortuna", asevera Keontjoro Soeparno, psicólogo social de la Universidad Gadjah Mada en declaraciones a la BBC. También advierte de que para que funcione, el ciclo tiene que ser completado siete veces con la misma persona. Si no, tendrá que volver a empezar con otro desconocido.
Muchos cumplen con este ritual en busca de una mejora en sus finanzas y engañan a sus parejas sin conseguir el objetivo deseado. Pero quienes sí han logrado hacer una fortuna son los que vieron la posibilidad de generar un negocio costa de esta tradición ancestral y comenzaron a abrir bares, puestos de comida y karaokes en el lugar y al rededores. Por eso el Gobierno debió empezar a cobrar impuestos y los lugareños hicieron lo mismo por la entrada de coches. Incluso se desarrolló la prostitución.
Lamentablemente, las enfermedades de transmisión sexual se incrementaron y en 2014, las autoridades debieron abrir una clínica especializada para tratar a los enfermos e informar sobre el uso de anticonceptivos y así, adaptar un rito del siglo XVI a la realidad del siglo XXI.