Visita a Chipre

Aliento papal en Oriente

Por Redacción Diario de Cuyo 6 de junio de 2010 - 00:00

Benedicto XVI pidió ayer a los cristianos que no abandonen Oriente Medio a pesar de las tensiones religiosas y étnicas que vive la zona y aseguró que el mundo "necesita" la cruz, "el símbolo más elocuente de esperanza que el mundo haya visto jamás".

El Pontífice hizo estas manifestaciones en la misa que ofició ayer en la iglesia de la Santa Cruz, de Nicosia, en la que dijo que su corazón y pensamiento estaba en Oriente Medio, donde los cristianos son minoría, sufren dificultades por tensiones religiosas y étnicas, muchas familias han decidido marcharse y muchos sacerdotes piensan hacer lo mismo.

El Papa les exhortó a quedarse, señalando que es un signo extraordinario de esperanza, "ya que la presencia es la manifestación elocuente del Evangelio de la paz, del inquebrantable compromiso de la Iglesia en favor del diálogo, la reconciliación y la aceptación amorosa del prójimo".

Benedicto XVI pidió que se apoye a los cristianos en Oriente Medio, "para que puedan vivir en paz en esta atormentada región".

Las iglesias católicas en Tierra Santa forman una maraña de pequeñas comunidades, que sólo llegan al 1,8 por ciento de la población, según datos del Vaticano, que viven en países de mayoría musulmana y judía.

En su primera misa con los católicos chipriotas, el Papa centró su homilía en la cruz y dijo que, aunque pueda parecer extraño que los cristianos veneren un instrumento de tortura, un signo de sufrimiento y derrota, "la cruz muestra la completa transformación".

"El mundo necesita la cruz. No es un símbolo privado de devoción, no es un distintivo de pertenencia a un grupo de la sociedad y su significado no tiene nada que ver con la imposición forzada de un credo o una filosofía. Habla de esperanza, de amor", afirmó el Papa.

Benedicto XVI agregó que la cruz habla de Dios que ensalza a los humildes, da fuerza a los débiles, logra superar las divisiones y vence el odio con amor. "Un mundo sin cruz sería un mundo sin esperanza, un mundo en el que la tortura y la brutalidad no tendrían límites, donde el débil sería subyugado. La inhumanidad del hombre se mostraría de modo aún más horrible", aseguró.

En esta segunda jornada de su estancia en la isla desde la que comenzó a predicar Pablo, el Papa se reunión con el presidente chipriota, Demetris Cristofias, y el cuerpo diplomático, ante los que dijo, refiriéndose a los políticos, que sólo personas con una "rectitud moral" y que respetan a los demás pueden favorecer al bien común y construir un mundo más justo, fraterno y en paz.

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