La ciudad de Washington ultima los detalles de la segunda asunción del mandatario Barack Obama, que tendrá lugar hoy en las escalinatas del Congreso, como marca la tradición, y con una menor participación del público respecto a cuatro años atrás.

Bajo el lema “Nuestro Pueblo. Nuestro futuro”, Obama llegará al Congreso a las 11.30 (13.30 en Argentina), para la jura pública -ayer fue la jura privada- en las escalinatas externas del emblemático Capitolio, acompañado de su familia, su Gabinete, figuras políticas demócratas y republicanas e invitados especiales.

Uno de los momentos más simbólicos llegará cuando el primer presidente afroamericano de la historia estadounidense tome juramento sosteniendo dos biblias especialmente seleccionadas por él: la del exmandatario Abraham Lincoln, conocido por pelear contra la esclavitud, y otra del que fuera líder de los derechos civiles en Estados Unidos, Martin Luther King Jr.

Otro punto destacado de la ceremonia de asunción número 57 es que este mismo lunes el país celebrará, como feriado nacional, el día reservado para honrar al reverendo Martin Luther King, siendo que además 2013 el año del 50 aniversario del famoso discurso “Tengo un sueño” que brindó el premio Nobel de la Paz justamente a pocas cuadras de donde Obama iniciará su segundo mandato.

En una mañana que se anticipa fría, el mandatario dará, tras la jura, un discurso donde generalmente los líderes ofrecen un marco general de lo que será su nuevo gobierno, incluyendo en este caso, los logros de los primeros cuatro años y tratando de evitar detalles de base política, que sí tendrán luego su momento para desarrollar en el discurso del Estado de la Unión, en febrero.

Por la tarde, junto a su mujer, Michelle, participará del desfile en la avenida Pensilvania, que une el Congreso con la Casa Blanca, junto a carrozas, bandas, bailarines, caballos y unidades militares, entre otros atractivos.

Esta asunción tiene además la particularidad de que la investidura presidencial oficial se llevó adelante en privado un día antes de los actos públicos. Fue ayer domingo al mediodía, siguiendo lo dictado por la Constitución Nacional que exige que sea realizada el 20 de enero, y si cae domingo, se traslade para el día siguiente.

A diferencia de 2009, cuando Obama asumió por primera vez junto al gran entusiasmo de cerca de 2 millones de personas que invadieron la capital impulsados por la expectativa del “cambio” y la “esperanza”, en esta oportunidad los organizadores esperan una cantidad “significativamente menor” de participación ciudadana. Se estima que habrá unas 800 mil personas.

Obama asumirá su segundo mandato con una aprobación popular del 51%, según una encuesta publicada el viernes por el diario The New York Times, aunque deberá dirigirse ahora a un público distinto al de cuando llegó a la Casa Blanca.

En efecto, el presidente dará su discurso ante ciudadanos que aún sienten las secuelas de la peor crisis económica del país en cerca de siete décadas y que siguen afrontando un alto nivel de desempleo, que actualmente llega al 7,8% de la población.

Asimismo, deberá hablarle a la amplia mayoría del país (77%) que considera que la forma en que funcionan las políticas en Washington causan “serios daños” al país y a un 81% que no aprueba el trabajo que el Congreso en su totalidad está realizando para representarlos, según reciente sondeo de Gallup.

Sin embargo, por unos días la ciudad dejará las cuestiones estrictamente políticas y partidarias de lado y continuará con la tradición de convocar a miles de invitados entre ciudadanos, políticos y celebridades del mundo del espectáculo en los cientos de eventos planeados en varios días.

La noche de celebraciones oficiales de hoy será inaugurada por Obama y la primera dama, Michelle, que participarán en el Centro de Convenciones de Washington del tradicional baile del “Comandante en Jefe” inaugurado por George W. Bush en 2005, para luego trasladarse a otro de los salones del complejo donde los esperarán miles de norteamericanos.

La última actividad que cerrará el período inaugural será mañana, cuando el mandatario asista a un servicio de oración en la Catedral Nacional, junto al vicepresidente. A partir de ahí, el presidente número 44 de los EEUU, dará por finalizadas las celebraciones y regresará a las cuestiones de gobierno que integrarán la agenda de su segundo período.