Roma, 27 de marzo.- El papa Francisco se lamentó este domingo de la ‘forma ciega y brutal de violencia que no cesa de derramar sangre inocente en diferentes partes del mundo‘, durante su mensaje de Pascua tras la misa del Domingo de Resurrección.
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El Papa lamentó la violencia que no deja de derramar sangre
Desde el balcón central de la basílica de San Pedro leyó su mensaje de Pascua e impartió la bendición ‘Urbi et Orbi’, para luego recordar los recientes atentados en Bélgica, Turquía, Nigeria, Chad, Camerún y Costa de Marfil.
El papa recordó que las crónicas diarias ‘están repletas de informes sobre delitos brutales, que a menudo se cometen en el ámbito doméstico’ y también ‘de conflictos armados a gran escala que someten a poblaciones enteras a pruebas indecibles’, al pedir paz para Siria, Ucrania y en África.
En este mensaje del Domingo de Resurrección, Francisco afirmó que ‘Cristo resucitado indica caminos de esperanza a la querida Siria, un país desgarrado por un largo conflicto, con su triste rastro de destrucción, muerte, desprecio por el derecho humanitario y la desintegración de la convivencia civil’.
Y encomendó al ‘poder del Señor resucitado’ las negociaciones en curso, ‘para que, con la buena voluntad y la cooperación de todos, se puedan recoger frutos de paz y emprender la construcción una sociedad fraterna, respetuosa de la dignidad y los derechos de todos los ciudadanos’.
Pidió también que se ablande ‘la dureza de nuestro corazón’ para que se pueda promover ‘un intercambio fecundo entre pueblos y culturas en las zonas de la cuenca del Mediterráneo y de Medio Oriente, en particular en Irak, Yemen y Libia’.
Y que se ‘fomente la convivencia entre israelíes y palestinos en Tierra Santa, así como la disponibilidad paciente y el compromiso cotidiano de trabajar en la construcción de los cimientos de una paz justa y duradera a través de negociaciones directas y sinceras’.
‘Que el Señor de la vida acompañe los esfuerzos para alcanzar una solución definitiva de la guerra en Ucrania, inspirando y apoyando también las iniciativas de ayuda humanitaria, incluida la de liberar a las personas detenidas’, agregó.
También recordó el drama de la inmigración y deseó que la Cumbre Mundial Humanitaria del 26 y 27 mayo en Turquía ponga en el centro al ser humano, con su dignidad, ‘y desarrollar políticas capaces de asistir y proteger a las víctimas de conflictos y otras situaciones de emergencia, especialmente a los más vulnerables y los que son perseguidos por motivos étnicos y religiosos’