En realidad, en el Vaticano era un secreto a voces desde hacía tiempo. Pero ahora el flamante cardenal maltés Mario Grech, secretario general del Sínodo de Obispos, lo puso blanco sobre negro: Benedicto XVI, papa emérito, de 93 años, tiene dificultades para hablar.

Grech lo reveló en una entrevista con Vatican News, el portal del Vaticano, en la que contó cómo fue el encuentro que, como es tradición, los nuevos cardenales tuvieron con Benedicto XVI el sábado pasado por la tarde, cuando lo visitaron junto al papa Francisco después del consistorio. Es decir, la ceremonia solemne en la que juraron fidelidad al Papa y recibieron el anillo y el birrete cardenalicio, en la Basílica de San Pedro.

"Él tiene dificultades para hablar, y de hecho al principio del encuentro dijo: 'El Señor me ha quitado la palabra para hacerme apreciar el silencio'. Pero intentó alentarnos para ir adelante en la aventura con el Señor", contó el nuevo purpurado maltés. "Fue un momento de alegría reencontrarme con el papa Benedicto, que creyó en mí y me ordenó obispo en 2006", también dijo Grech, que destacó de todos modos la lucidez del papa emérito, que desde que renunció al trono de Pedro, el 11 de febrero de 2013, vive en un monasterio enclavado en los Jardines del Vaticano.

"Ver este pastor, este hombre, con los años que pesan, pero al mismo tiempo lúcido y sonriente y con las ganas de comunicar la experiencia que él está haciendo del Espíritu, nos alentó mucho", subrayó.

En las imágenes que trascendieron de ese encuentro, en el marco de su conocido frágil estado de salud debido a los achaques de la edad -solo se desplaza en silla de ruedas-, a Benedicto se lo vio en relativa buena forma.

En junio pasado, sorprendiendo al mundo y desafiando a sus médicos, Benedicto XVI rompió su auto-clausura en el Vaticano, para volar a Alemania para despedirse de su hermano mayor, Georg, también sacerdote, que murió poco después, a los 96 años. Hasta entonces, solo había salido del monasterio Mater Ecclesiae, enclavado en los Jardines del Vaticano, contadas veces, para ir a la residencia veraniega de Castelgandolfo un par de veces o al hospital Gemelli.