Buenos Aires, 7 de diciembre.- Ashleigh Kirby, una mujer de 36 años que adoptó una muñeca porque deseaba ampliar su familia pero se había separado de su pareja, ahora desatiende a su propia hija de 12 años para dedicarle tiempo al bebé de juguete, que luce como un recién nacido real.
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Extraña obsesión
Una mujer británica adoptó una muñeca porque deseaba ampliar su familia. Sin embargo, ahora pasa más tiempo con él que con su verdadera hija.
La niña, por su parte, le oculta a sus compañeros de escuela que tiene un "hermanito", pues encuentra muy rara la obsesión de su mamá con el muñeco.
"No lo entiendo, realmente. Yo no creo que mamá prefiera a Finlay, pero ya ella no puede darme la atención que me prestaba antes".