Estado Unidos, 17 de abril.- El auge del ambientalismo y la afición de algunos expertos por los pronósticos catastrofistas -poco verificables en la práctica pero mediática y financieramente muy redituables para quienes los enuncian- han llevado a la casi totalidad del público al convencimiento de que, más temprano que tarde, el planeta se quedará sin agua potable y los terrícolas guerrearán por el control de las escasas reservas disponibles.
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Falsas verdades del agua
No es cierto que sea un recurso escaso, ni que vaya a haber conflictos bélicos por su control, afirma un experto. Tampoco es verdad que sea mejor embotellada.
La segunda falsa verdad que ataca Fishman es que el agua embotellada es mejor que la de grifo. Se está refiriendo por supuesto a países y regiones con sistemas fiables de depuración y provisión de agua corriente -que hoy son la mayoría. Sólo excepcionalmente, por algún disfuncionamiento en el sistema, puede la cañería ser menos fiable que la botella. Y en cuanto al gusto, Fishman asegura que, puesta en el refrigerador, el agua corriente es tan buena como la embotellada.
Tercer mito: la guerra del agua. Se lucha por el petróleo no sólo porque es escaso sino porque es transportable. "Cuando el petróleo era barato -costaba 30 dólares el barril en un año tan reciente como el 2003-, 10 galones (unos 37 litros) de crudo costaban 7 dólares. Diez galones de agua de la canilla cuestan 3 centavos (en los Estados Undios). El agua es sencillamente demasiado barata para pelear por ella y es demasiado difícil moverla por el mundo a demanda", dice Fishman.
El hecho de que no vaya a haber escasez de agua no significa que no haya que ahorrar. Especialmente en las ciudades, el servicio tiene un costo en materia de plantas de tratamiento, cañerías, bombas, etcétera, por lo tanto, el agua debe ser economizada. Al mismo tiempo, si bien es cierto que el creciente confort incremente su uso, la tecnología busca también formas de reducirlo tanto en el ámbito industrial como doméstico.
Finalmente, dice Fishman, también es falso que cada persona necesite 8 vasos (dos litros) de agua por día. Un consejo ampliamente difundido que, asegura el autor de la nota, no tiene sustento médico. La mejor forma de beber lo necesario es guiarse por la sed.
No es el primero en decirlo. Recientemente, el British Medical Journal publicó un estudio que sostiene que no sólo no es necesario ese nivel de consumo sino que puede ser contraproducente.