Al regresar a una audiencia en el Parlamento británico luego de ser agredido, el magnate Rupert Murdoch pidió disculpas por el escándalo de escuchas telefónicas que afecta a su compañía, pero dijo que no renunciaría ya que fue defraudado por otras personas.
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Furia británica
Murdoch, acompañado de su hijo James, dijo que había quedado avergonzado por las acusaciones.
En una anticipada audiencia, el momento más dramático ocurrió luego de dos horas y media de iniciada la sesión, cuando un hombre se levantó en el área pública de la sala e intentó arrojarle un plato con espuma blanca. Por su parte la esposa de Murdoch, Wendi Deng, abofeteó al atacante y la policía lo arrestó, por lo que la sesión fue suspendida. Diez minutos después, la audiencia fue reanudada. Cuando le preguntaron a Murdoch si se consideraba responsable, él respondió no, y sostuvo que los responsables eran “las personas en las que confié para manejarlo (al diario News of the World)”.