El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, será juzgado de manera inmediata por supuesta incitación a la prostitución de menores y concusión (abuso de poder) por el llamado caso Ruby, la joven de origen marroquí que acudió a las fiestas del mandatario cuando era menor de edad.

Una jueza italiana ordenó ayer que Berlusconi sea juzgado por las acusaciones de que pagó por mantener relaciones sexuales con una menor de edad y de abuso de poder. Tras semanas de escándalo que han sacudido a su debilitado gobierno de centroderecha, el comienzo del juicio se ha fijado para el 6 de abril, según una nota de la oficina de Milán de la jueza Cristina Di Censo.

Berlusconi no está obligado a aparecer en persona ante el panel de tres jueces ese día, ni hay obstáculos legales para que continúe ejerciendo su cargo durante todo el procedimiento, cuya resolución podría llevar años. El primer ministro, de 74 años, ha negado los cargos y alega que está siendo víctima de una persecución política de los jueces apoyados por la izquierda.

En el llamado "caso Ruby", la Fiscalía acusa a Berlusconi de pagar por mantener relaciones sexuales con una bailarina de un club nocturno de origen marroquí cuando ella era menor de 18 años, algo que va contra la ley en Italia. La acusación se centra en la presencia misma de la joven en varias ocasiones en la mansión de Berlusconi de Arcore (próxima a Milán) cuando era menor de edad, en las que la Fiscalía cree que hubo encuentros sexuales con el mandatario.

También se lo acusa de abuso de poder por presionar a la policía para que liberaran a la joven cuando ésta fue arrestada por una acusación de robo. La acusación de concusión se centra en la llamada telefónica de Berlusconi en la noche del 27 de mayo de 2010 a una comisaría de Milán para exigir supuestamente que dejaran en libertad a Ruby (detenida por un robo) y se la entregaran a la consejera de Lombardía Nicole Minetti, alegando que era la sobrina del entonces presidente egipcio, Hosni Mubarak.

La joven ha negado haber mantenido relaciones sexuales con Berlusconi, pero admite haber recibido al menos 7.000 euros tras asistir a una fiesta en la lujosa residencia privada del primer ministro cerca de Milán. La edad legal para vender servicios sexuales es de 18 años.

Berlusconi dice que nunca ha pagado por sexo y que cuando telefoneó a la comisaría de policía de Milán fue porque creía que Karima el Mahroug, nombre verdadero de "Ruby", era la nieta de Mubarak y quería evitar un incidente diplomático.

Ayer, decidió no comparecer en una rueda de prensa a la que iba a asistir por la oleada de refugiados que han llegado a Sicilia procedentes de Túnez. Su enjuiciamiento será inmediato (sin necesidad de audiencia preliminar), al considerar que se cuenta con pruebas evidentes de los delitos.

El jefe del Gobierno italiano será juzgado por un tribunal compuesto únicamente por magistradas: Giulia Turri, Carmen D\'Elia y Orsola De Cristoforo. El código penal italiano contempla una pena de entre 4 y 12 años de cárcel para el delito de abuso de poder y de entre 6 meses y 3 años de reclusión para la prostitución de menores.